7 de abril de 2009

Idea Suelta: Elegir bandera

En lo que va del año, se han presentado dos casos en donde, por cuestiones de rupturas sentimentales, he tenido que elegir un bando. Cuando las personas por lo regular platican sobre estas situaciones donde ‘debes’ apoyar a una de entre dos personas, casi siempre se comenta lo complicado que llega a ser. Debo confesar que en ninguno de los dos casos, tuve algún conflicto en particular. De hecho fue muy sencillo...

No entiendo todavía porqué la gente se complica tanto. Verán, aunque la mayoría de las veces aplico el principio Uatu de no intervención cuando se trata de conflictos entre personas cercanas, si el dilema trasciende la barrera del comportamiento armonioso, es hora del juicio.

En ambos casos, a todas luces, una de las dos personas a elegir procedió de manera equívoca. De nuevo, sin entrar en muchos detalles, sólo diré que quebrantaron los preceptos COD: Honor, Lealtad, Respeto y Valor. Sin más pruebas que las percibidas, a simple vista, cualquiera podría darse cuenta quién procedió de buena o mala manera. Y aunque el mundo lleva mucho tiempo utilizando tonalidades grises, la elección entre negro/blanco sigue siendo la más práctica y efectiva para elegir bando.

Y no es ser simplista. De hecho, este sistema es la versión condensada de la dialéctica kantiana en la Crítica de la Razón Práctica. ¿Cuál de los dos bandos se apega más a mis creencias éticas? ¿Cuál es más semejante a mi proceder hipotético?

En ambos casos, curiosamente elegí a la persona que era ‘más mi amigo(a)’. ¿Coincidencia? Para nada.

Además de compartir vivencias, experiencias y creencias, los amigos más cercanos son ‘un poco como uno’. Y es cierto. Aunque los gustos musicales, gastronómicos o de diversión pueden variar, con los verdaderos amigos siempre se comparten las cosas más elementales, como los principios.

Luego entonces, elegí a las personas que eran ‘más mis amigos(as)’ porque son aquellos con los que más cosas elementales comparto. En mi caso, está claro que la amistad implica una incuestionable asimilación de los preceptos COD. No es un código escrito, es algo dado por hecho, que entienden las personas a las que sin ninguna duda llamo ‘amigos’ o ‘amigas’.

En ambos casos, las dos personas que se encontraban del otro lado, al no comulgar con los preceptos antes mencionados, simplemente no merecen ser llamados ‘amigos’ o ‘amigas’ porque no cumplen con este requisito básico. De hecho, no me provoca interés alguno rodearme de gente que carece de ellos. Sin duda, existen otras muchas personas que son menos complicadas y exigentes para elegir amistades. Yo no.

Por ello, elegir bandera es tan sencillo para mi.

*Aprovecho para avisar que me tomaré durante las próximas semanas unas merecidísimas vacaciones. Los astros se alinearon y en una curiosa secuencia de eventos, la playa será mi destino. A los que salen, pásenla bien. A los que se quedan, pásenla mejor.

1 comentarios:

Mnka dijo...

Buena vacación y buena rola rola, saludos