22 de junio de 2018

¡7,700! ¡ANIQUILACIÓN, OBLITERACIÓN: EL ROBOT DESTRUCTOR!

Un rostro así sólo puede pertenecer a una máquina mortal...

A un ente diseñado por la lógica 
para extinguir la vida orgánica...

Mi robot transformable #7,700...

¡El gigante ibérico destructor que te pilla!


Mi tercer figura de centena de 2018.


Objetivo: Adquirir ese trío de figuras con vibra ochentera que ya me tardé bastantito en adquirir.
Mi figura 7,700 pertenece a este ochentero trío.
Resta 1 figura para cumplir el objetivo.



¿Quieres saber más?

18 de junio de 2018

Casi todo abril en una sola entrada

Las primeras adquisiciones de abril llegaron gracias al ToyFest de aquel mes. En la imagen, está el set de Wingspan & Cloudraker, de Titans Return (#3,011 y #3,012). Ahora que lo tengo, sé dos cosas: 1) no tendré que comprar los sets de los Clones hechos por Takara y acabar con redundancias en la Colección y, 2) me entero que hay algo en el norte llamado Jugueterías Julio Cepeda.

Por algún motivo místico, Hasbro decidió dispersar a los Clones Autobots y Decepticons, a fin de crear algo equivalente a la pinche búsqueda de las Esferas del Dragón; los elementos fueron vendidos por separado en sets que, para acabarla, fueron exclusivas de tiendas gringas, asiáticas o, como sucedió en el que vemos aquí, de un oscuro negocio norteño. Hasta que encontré este set, el plan era adquirir los sets Takara y terminar con un Clone repetido. Pero, con esta dupla, era cuestión de conseguir un set exclusivo más para tener a los cuatro clonados locos.

En esa misma edición del ToyFest, también encontré a Bat, de la recientemente mencionada línea Bird Robo (#3,013). Es gracioso que, de esta línea, el otro único elemento con el cuál tuve contacto en aquella época fue justo este personaje.

Me parece que un primo lo tuvo por un tiempo, sólo que no puedo recordar si era el original (como el de estas imágenes) o alguno de tantos KO que estuvieron disponibles. Recuerdo que el trusho con el emblema de Batman era una vista habitual en tianguis y similares.

Al encontrar a Bat tuve suerte, pero no tanta como con Condor, pues a pesar de encontrarlo en su empaque original, no incluía su arma. Por lo demás, la pieza está en muy buen estado.


Los dos Primes y el Megs con transformaciones simples pertenecen a la línea Transformer Authentics (#3,014 a #3,016), la cual es una línea atemporal que, a diferencia de las líneas que dependen de una serie animada, una película o algún tipo de evento anual, esta no tiene alguna coyuntura; simplemente está hecha para ser vendida cuando sea y donde sea. Bueno, esto último no es del todo cierto.

Además de estar dirigidas a mercados con menos poder adquisitivo, Hasbro tiene este tipo de figuras para mantener presencia en los anaqueles de las tiendas cuando, me imagino, las figuras de otras líneas todavía no están disponibles o bien, cuando el mercado específico de ese país no consume otras líneas de mayor complejidad o precio. Carajo, ¿cómo decirlo para que no suene tan culerillo? Digamos que si en tu supermercado venden los Authentics, vives en un país pobretón. Fin.

Ouch

:'(

Descuentos y códigos con más descuentos me convencieron de comprar en Amazon varios pendientes para llenar huecos, sobre todo espirituales. En la imagen, el set Siege on Cybertron, de Titans Return, otra de las exclusivas en donde terminó uno de los Clones mencionados arriba. En un inicio, no planeaba adquirir el set, pero como comenté, éste sería el último pendiente para agregar a la Colección el cuarto y último clon loco.

Magnus Prime & Ginrai, Tidal Wave & Fathom, Metalhawk & Professor Go, Pounce y Thunderwing (#3,017 a #3,024) forman parte del set y, como buena exclusiva de esta línea (y del espíritu Hasbro en particular), salvo Pounce, el resto son repaints/retools de moldes conocidos. Destaca entre ellos Magnus Prime, que es la versión norteamericana del Super Ginrai nipón. Evidentemente lo contabilizaré como un Prime por si alguien tenía la más ligera sombra de duda.

Transformers Tribute fue una diminuta línea (sólo 3 integrantes) lanzada para festejar el décimo aniversario de la llegada del primer filme del Bayverse. Paradójicamente, el set presentado aquí no incluye ningún molde utilizado por alguna línea de las películas. El Autobot Legacy 2-Pack incluye a Optimus Prime y a Orion Pax (#3,025 y #3,026).

De nuevo, se trató de repaints de moldes ya vistos. El Prime es una nueva variante del Cybertronian Prime de Generations, mientras que el Orion Pax es un repaint/retool del Kup Titans Return, con todo y Titan Master, al cual a falta de nombre, llamaré... Paxito (#3,027).

Por lo regular, cuando la nueva línea anual llega a las tiendas y me interesa, suelo esperar para hacer el sweep completo del primer Wave y entrar de lleno. Con Power of the Primes no ocurrió así, por lo que mi primera (y hasta el momento, única) adquisición es Grimlock Voyager (#3,028).

Muchas tiendas por acá ya tienen a casi todos los integrantes de la primera oleada, excepto los Legends, que no me ha tocado ver. Mi quinto partido es ver que esta línea no se saltará ningún wave como ha ocurrido en el pasado. Ya veremos qué tal. Pero de entrada, ya hasta los Prime Masters andan en los anaqueles.

The Covenant of Primus es un libro más de geekez transformable, el cual fue lanzado en 2013 y pretende enriquecer la mitología Transformer con algo que no sean juguetes viles.

A diferencia de Transformers Vault, este libro toca la historia Transformer, pero desde el punto de vista mítico y no comercial. Esto es lo más parecido a la Biblia dentro del Universo TF que existe, al tocar el nacimiento, evolución y varios puntos de la historia, vistos desde dentro. Es un libro de pasta dura contenido en un emblema Autobot con luces, sonido y olor Transformer.

Además de los robots, también completé todo esto relacionado con mi novel vicio que inició el año pasado:

Como dijo un hombra sabio: “Exijo el Ecto-1 de la II (o el Ecto-2, para el caso), una Lady Liberty del tamaño de Stay Puft, los hermanos Scoleri, Janosz Niñera con Oscar, Louis con traje y, por supuesto, Vigo con cuadro incluído. LO EXIJO”.

Y ya. Estas fueron casi todas mis adquisiciones de abril. Bueno, falta una, pero esa merece una entrada por separado.

Es gigantesca.

Es única.

Es letal.


Objetivo: Mantener al día mi subcolección Generations.
El Set de Clones y el de Siege on Cybertron suman varias figuras para esta tarea.
Restan 35 figuras para cumplir el objetivo.

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8 de junio de 2018

Los de marzo y tres lecciones aprendidas

Fueron pocas las adquisiciones durante el mes de marzo. En realidad, solo fueron dos grupos de compras y esta entrada documenta el primero de ellos. El segundo lo acumulo para una entrada futura con figuras similares.

Todo lo que verán aquí lo encontré en un rincón chacharero muy lejano de mis rumbos cotidianos. Para empezar, encontré estos dos videocasettes de F.H.E., compañía que distribuyó algunos episodios de la serie The Transformers y la película de 1986 en este formato. Ya había encontrado un par de ellos en 2013, sólo que en aquella ocasión, creí que se trataba de casetes en formato BETA y no, eran realmente VHS. Estos que encontré ahora sí son BETA.

Al igual que sus primos de formato ochentero, estos dos también incluyen la tira cómica en la parte trasera de la caja, en la cual se expone una breve sinopsis de cada episodio incluido. Y aunque mi suerte no fue tanta como para evitar tener un mismo episodio en dos formatos diferentes, es interesante, porque ahora podré comparar ambos de presentarse la necesidad.

Es raro que caiga ante merchandising no transformable, pero cuando los objetos detonan el ochenterómetro, su adquisición se vuelve una obligación moral. Pagué 100 pesitos por ambos.

¿Dólares? ¿Cubos de Energon? ¿O es la etiqueta de su costo actual?

Empiezo con un viejísimo conocido que ya había aparecido en las páginas de este blog hace algunos años. O algo así. Su nombre es Condor (#3,008), y perteneció a la línea Bird Robo, comercializada por la compañía japonesa Mark para Asia durante los años 80.

La historia en un párrafo: durante una visita dominguera a Aerotianguis (un bazar ochentero ubicado a un costado del AICM) vi a Condor en su cajita, nuevo, a la venta. Mis padres me lo compraron como un pequeño obsequio veraniego, allá por 1987. Entonces, ya era yo un fan declarado de los robots transformables y este sujeto se incorporaría a mi incipiente ejército de juguetes. Dos días después de aquel domingo, toda la familia (incluyendo algunos visitantes provincianos) asistiría a una bonita visita a Reino Aventura. Como buen niño con juguete nuevo, decidí llevar a Condor al paseo, pero segundos antes de abordar el auto, una tía me convenció de dejarlo en casa, esto con el propósito de no perderlo. Una segunda tía apoyó la moción y tomó a Condor de mis manos para guardarlo, cosa que nunca hizo, porque esta tía nunca supo dónde dejó mi robot. Así es: las personas que no me dejaron llevar mi recién adquirido juguete porque seguro lo iba a perder, lo perdieron.

DOS DÍAS DOS tuve a este personaje. Y aunque fui indemnizado con dinero que seguro gasté en cualquier tontería que encontré en el tianguis de confianza unos días después, ya no recuperé a Condor, a pesar de que llegué a verlo en varias ocasiones (a él y a sus hermanos de línea) en tiendas y bazares de la época. 21 años después, mi madre me obsequió un KO de esa figura, y en aquel momento, ignoraba todos los datos que ahora sé de ella. Aquel regalo entró al conteo oficial, para después ser retirado, debido a las políticas más recientes que tengo respecto a los trushos.

Tal vez varios contemporáneos recuerden a éste y varios robots transformables ochenteros que compartieron espacio temporal con los Transformers y Gobots, sin llegar a la popularidad de estos dos grupos. La compañía norteamericana Select adquirió la licencia de todos esos juguetes Mark para venderlos como Convertors en nuestro continente y, aunque en varias ocasiones tuve la oportunidad de adquirir a Rex —la versión gringa de Condor— el niño quería exactamente la misma edición que tuvo durante dos días de la década de 1980.

El contacto breve que tuve con Condor fue la razón verdadera por la cual nunca lo contemplé para completar la legendaria foto de mi infancia robótica. Aunque el paso del tiempo es visible en la caja, la realidad es que la figura está en una condición muy buena. Además, rarísimo con figuras de este tipo, incluía su arma. Otro punto a favor. Este encuentro fue el que volvió mucho menos agrio lo que vino a continuación.

En el mismo lugar donde encontré a Condor, estaban estos dos ejemplares Auto-Change, hechos por la compañía Hang Tjuk, allá por 1985. Estos sujetos también fueron asiduos de tianguis y bazares durante aquella década, y su molde también se convirtió en un juguete longevo, al aparecer en años posteriores con otros nombres y colores.

La idea es un clásico que hemos visto en numerosas ocasiones: un auto transformable a control remoto. La transformación es simple, pero en los 80, era algo muy novedoso. Tanto la versión azul como la negra (#3,009 y #3,010) incluían sus cajas maltratadas, los controles en buen estado y todo en ellos debería funcionar. Pero no fue así. Ninguno de los dos funcionó.

El pasado mes de febrero cumplí 10 años como coleccionista. En ese tiempo, he aprendido mucho del hobby y, en este espacio, he intentado compartir mi aprendizaje, pues considero que además de la inherente necesidad de cualquier coleccionista por presumir sus adquisiciones, también debe estar siempre presente el elemento de utilidad.

En estos 10 años, me he enfrentado a numerosos problemas relacionados con el envío, daño a figuras, costos elevados, vendedores sin sentido común y una docena de obstáculos más que, lejos de desmotivarme a continuar con mi pasatiempo, me han impulsado a aprender de los problemas y aplicar ese conocimiento adquirido para obtener la mejor experiencia del hobby.

La situación con los Auto-Change no es la primera vez que cometo el error de confiar en la aparente siempre presente —pero nunca comprobable— buena voluntad de los vendedores. La más reciente y similar fue en 2016, cuando adquirí mi figura #5,200. Aunque al principio la adquisición tuvo su lado trágico, la historia completa tuvo un final feliz. Lo mismo sucedió en esta ocasión, pues aunque existió la palabra de que los Auto-Change funcionarían, en realidad, la joya que estaba adquiriendo en esa compra era Condor.

Entonces, esta historia me dejó tres valiosas enseñanzas que, una vez más, me motivan a continuar aprendiendo y expandiendo los alcances de mi Colección:

1) Sin importar lo bien cuidado, el precio tentador o la promesa de que un robot transformable electrónico funciona al 100%, siempre pruébenlo. No importa que tengan que ir a comprar baterías en ese momento o que el vendedor se ofenda por sus cuestionamientos; desconfíen de la situación siempre. Háganlo.

2) Cuando piensen que la adquisición de una figura no salió como esperaban, volteen a ver lo que tienen y piensen que hay dos tipos de personas: aquellas que tienen que tranzar para poder comer y aquellas que no.

3) Sean siempre del segundo tipo de personas.



Objetivo Opcional: Conseguir al robot ave transformable que tuve solo dos días durante mi infancia.
Ese robot se llama Condor Bird Robo y, 31 años después, lo volví a conseguir :)
Cuarto Objetivo Opcional de 2018, cumplido.


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