2 de diciembre de 2016

¡2,700! Optimus Prime G1 IGA

El caprichito que me costó poco más de cuatro años de coleccionismo. Ya tenía 1, 2, 3 y 4 versiones del Líder Autobot original —eso sin contar el Pepsi Prime y el Chronicle—. Pero no... el niño quería uno como el que tuvo allá por 1986.

No contaré la historia de mi primer Optimus de nuevo. Eso también lo hice aquí. Sólo contaré lo complicado que fue hacerme de uno. He estado a punto de comprar un Prime IGA, sin exagerar, unas 40 veces desde que comencé formalmente a coleccionar (es decir, desde que llegué a las 100 primeras figuras). Una pesadilla, les digo.

Cuando no le faltaban accesorios, tenía unos que no eran originales, o la figura estaba muy dañada, o tal vez tenía stickers de los Thundercats en el remolque (no es broma), o la caja no era original o el vendedor creía que un Optimus Prime G1 IGA costaba 10,000 pesos. ¡Ja ja ja ja...! ¡Ja ja ja ja...! ¡Ja ja...!

¡Ja ja ja ja ja ja ja ja ja...! ¡Ja ja ja...! ¡Ja ja...! Ja...

Ya. Hace algunas semanas me topé con este ejemplar. Completo, en su styrofoam, con instructivo, todo original, en perfecto estado, pero sin la caja de cartón. Eso sí, a un precio bastante razonable. En el overall, creo que era la mejor oportunidad que había tenido en años para adquirir esta figura. Y así fue...

¡Ah! Optimus Prime IGA, con tu diecast resistente, tu plástico de mediana calidad y tu pintura tóxica llena de plomo, prohibida en otros países. Tal y como el primer Transformer que tuve hace Tijiriseis años. La nostalgia, chavos, la nostalgia...

Incluye todo lo que ves aquí. Par de puños, misiles, rifle, manguera, base y dispensador. Y claro, el instructivo. Sin manchas de cajeta o stickers de los Thundercats (en serio, no bromeaba con eso).

"IGA, Juguetes con Vida". El slogan de la compañía mexicana que compró los derechos a Hasbro para comercializar los Transformers en nuestro país durante los ochenta. Los recuerdos de los comerciales y los estantes en las jugueterías... Hasta se me antojó una malteada de Tomboy (si no saben de lo que hablo, pregúntenle a sus papás).

La señal, ahora mítica, de un Prime realmente hecho por IGA. El molde tenía bloqueado el "JAPAN" que indicaba su lugar de origen. Era más fácil hacer esto que ponerle "MÉXICO", o por lo menos IGA no contaba con la tecnología para hacerlo.

Así se ve el famoso personaje. Ya tengo a varios Primes exhibidos. Creo que conservaré éste en su styrofoam. O en una de esas, lo mandaré a AFA para que lo califiquen y me lo devuelvan bien empacadito en su vitrina de acrílico.

Esta era la última variante del Prime G1 que me faltaba adquirir para tener todas las que me interesan. El resto son vanidad.


*Publicado originalmente el 6 de julio de 2012.


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30 de noviembre de 2016

La llegada de los Titanes

Un fin de semana con descuentos en Liverpool durante octubre me convenció de adquirir el primer Wave de Titans Return (casi) completo, además de unos extras RID2 que tenía pendientes. Power Master Optimus Prime y Blaster (#2,692 y #2,694) son los representantes Leader en este primer episodio de la línea. Ambos vienen acompañados de sus Headmasters, Apex y Twin Cast (#2,693 y #2,695), que como seguro ya saben, es el gimmick principal en esta ocasión. Vive le vintage.

Además de los compañeros transformables, también está el asunto del formato Triplechanger que será recurrente en la línea. Complementando a los conocidos modos alternos de camión y equipo sonidero de colonia popular, Prime y Blaster tambien se transforman en bases para los pequeños Headmasters. Esto es una función obligada en un Powermaster Prime, pero bienvenida en Blaster. Ahora sólo espero que en el futuro, God Bomber aparezca de manera sorpresiva para fusionarse con Optimus. No me decepcionen, Hasbro y Takara.

Ya estamos por iniciar la recta final del año y todavía no veo por aquí a los Titan Masters. Una decisión extraña, si consideramos que representan a las figuras con el precio más asequible del grupo. Raro.

El tamaño Voyager está representado por Sentinel Prime con Infinitus y Cyclonus con Nucleon (#2,696 a #2,699). Está bien tener variedad, pero creo que la aparición de Decepticons hasta el tamaño Voyager es algo clasista. Opino.

El primero me parece un reciclaje obvio de ideas de Omega Supreme Energon y el segundo luce como un gran molde para el demente líder Decepticon. Nunca he sido fan de ese 'cañón', pero sin él, funciona bien.

Ya en el tamaño Deluxe, están Hardhead con Furos, Scourge con Fracas, Blurr con Hyperfire y Skullsmasher con Grax (#2,701 a #2,708). No entendí la idea de convertir a Blurr y Scourge en Headmasters, pero se agradece la novedad.

Este tamaño abandona el modelo Triplechanger, el Headmaster únicamente se transforma en el 'piloto' del modo alterno (porque los lagartos requieren un piloto). Igual, en el empaque, aparecen algunos Titan Masters. ¿Y dónde están?

Finalmente, está el tamaño Legends, representado por Rewind y Wheelie (#2,709 y #2,710). Aquí es donde aplica el 'casi' completo Wave 1, pues Stripes no estuvo en el Liverpool donde realicé la compra. Este tamaño es un desmadre, pues algunas figuras sí tienen interacción directa con otros tamaños, otros más son Triplechangers (como Rewind), pero otros, como Wheelie, son TF regulares.

Ya entrados en gastos, me llevé algunos RID2 que había ubicado en tiendas, pero no había tenido oportunidad de adquirir, por lo menos no con descuento. Power Surge Optimus Prime Leader (#2,711) es la versión americana del Hyper Surge Prime.

El Mini-Con Aerobolt (#2,712) también está incluido. Tal vez si los colores del compañero hubiesen sido diferentes, valdría la pena el intercambio entre los dos Primes. Pero creo que con el tono aqua no se presta tanto.
A pesar de que la figura luce mucho más básica e infantil que su contraparte japonesa, no me desagrada. Creo que si tuviera que elegir una, sí me quedo con la nipona, pero esta no es mala opción. Probablemente el molde es lo que realmente importa, más que el color. Espada y alas siempre hacen ver a Prime.

Quillfire y Thunderhoof Warrior (#2,713 y #2,714) son dos moldes que me ponen casi al día en este tamaño dentro de la línea. Todavía, por desidia, no adquiero a Strongarm, que sería el único molde pendiente de Waves anteriores que me interesa adquirir. No fui tan fan de los repaints, salvo cuando se trató de Prime o Sideswipe por obvias razones. Ahora, esperemos que los Waves restantes lleguen por acá el siguiente año.

Dudo que veamos más RID2 o Generations TR nuevos hasta marzo. Quién sabe cómo se ponga la distribución de futuros Waves, si consideramos la onda del dólar. Esperemos que, por lo menos, los mismos tamaños que han llegado hasta ahora sí aparezcan por acá en 2017.

Esta sin duda fue una de mis mejores compras en lo que va del año, pues debido a los múltiples descuentos de aquel día en Liverpool (y algunas ventajas por usar la tarjeta de crédito de la tienda), sólo pagué por el Prime RID2 y las figuras Leader y Voyager de Titans Return, lo demás fue gratis. 8 figuras de regalo por comprar 5 grandes. Nada mal para ser una tienda con precios regularmente altos.

Además, Thunderhoof marca un número importante dentro de la Colección, pues se trata de mi adquisición #200 en 2016. Me he moderado bastante si comparamos con otros años, aunque le he dedicado mucho tiempo, dinero y esfuerzo a ciertas figuras de centena que he buscado durante bastante tiempo. Creo que no pasaré de las 250 y esto siempre es una buena noticia para La Bóveda que está hecha un glorioso y envidiable desmadre.

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28 de noviembre de 2016

Idea Suelta: Igual y no lo sabían, pero también colecciono Rubiks

Llevo tiempo haciéndolo ya, unos 8 o 9 años más o menos. No tuve muchos cubos Rubik durante mi infancia, de hecho sólo recuerdo haber tenido dos: uno ya estaba en casa cuando llegué y el otro fue el regalo de algún pariente en mi cumpleaños. También recuerdo que teníamos un libro en donde se explicaban, con diagramas en blanco y negro, la lógica y los trucos para resolverlo. A pesar de ello, mi mayor logro a la edad de 5 o 6 años fue completar sólo 3 lados, sin trucos. Claro, también recuerdo cuando le quité las etiquetas de colores a uno de ellos para pegarlas en orden e intentar memorizar un patrón en reversa para revolverlo y completarlo de nuevo. Era joven e inocente.

Después de la tremenda popularidad que tuvieron durante la década de 1980, el Rubik y toda su moda quedaron olvidados con aquella década. Sí, sé que en realidad nunca desapareció, pues además de competencias internacionales anuales, el fandom de este objeto continuó enriqueciendo la experiencia con formas distintas de completarlo. Con el tiempo llegaron nuevas técnicas, tamaños y dificultades. Esto lo vi de lejos, pues mi interés estaba, como suele suceder en estas historias, fijo en otras cosas.

Hace como 8 o 9 años, decidí comprar un nuevo Rubik, esto con la finalidad de probar un nuevo algoritmo que vi publicado en un sitio de Internet. Todo se dio por el “descubrimiento” del número de Dios, mejor conocido como la cantidad máxima de movimientos para completar cualquiera de las cuarenta mil trillocientas y chorrocientas configuraciones posibles del cubo básico 3 x 3 (ese número es 20, btw). Incorporé ese algoritmo a mi viejo y oxidado método para resolverlo y, como se imaginarán, eso reactivó mi fanatismo por el objeto. De aquellos casi 40 minutos que tardé la primera vez en completarlo, pasé a 15 minutos, para después comenzar un paulatino descenso hasta el territorio de los dos minutos. Gracias a esa fiebre reactivada, comencé a leer más y, de paso, convertí en fanático a mi hermano también. Competíamos seguido.

Además de armarlo, comencé a adquirir poco a poco Rubiks que llamaban mi atención o aquellos que me gustaban cuando los veía en las vitrinas de las tiendas. Todos esos que me intrigaron los incorporé a una naciente colección que surgió así, por puro impulso. Mi fanatismo (y un poco mi obsesión) me llevó a recortarle decenas de segundos a mi marca, hasta instalarme en la zona del minuto. ¿Mi mejor marca? 49 segundos. Mi hermano se volvió mucho mejor que yo, logrando en ocasiones la mitad de eso.

Verán, este pasatiempo me ha brindado muchísimos buenos momentos; desde las competencias con mi hermano, hasta la expectativa de encontrar ese cubo que había estado buscando durante tanto tiempo, pasando por aprender todas la minucias acerca de cómo ajustarlo para convertirlo en un cubo competitivo para reducir mi marca. A medida que me adentré en el vicio, tuve contacto con personas que compartían mi afición. Muchas de ellas ya tenían tiempo siendo adictas al Rubik, otras llegaron a mi camino gracias a Internet, por el vínculo establecido a través de blogs y demás.

Al principio, todo era muy emocionante. Ya saben, conocer a gente con tus mismas aficiones siempre es motivo de inquietud. Comencé a compartir datos, opiniones y lo que se me ocurriera que tuviera relación con los Rubik. Había discusiones y puntos de vista, pero siempre en ambiente de camaradería con todos aquellos fanáticos coleccionistas que conocí en un inicio. Más adelante, hubo un resurgimiento Rubik generalizado. El interés aumentó y, en un parpadeo, todo el mundo era fan; encontrabas Rubiks por doquier. Lejos de disminuir mi fanatismo, esto aumentó mi curiosidad.

En paralelo, mi colección comenzó a crecer. Busqué cubos raros, inusuales, pero siempre dentro del formato 3 x 3, que es el único que he podido completar. Pero el mercado desató una oleada de variedades demasiado grande hasta para el bolsillo más nutrido. Tomen en cuenta que no es mi única afición y por ello, me modero a la hora de adquirirlos.

Así, decidí incorporarme a comunidades que compartían mi gusto por el colorido cubo. En un inicio, encontré a más sujetos que compartían mi gusto Rubik. Algunos eran mucho más intensos y expertos que yo, otros deseaban conocer más cosas acerca del cubo. Ahí ya existían grupos longevos que habían estado en esto desde que el objeto apareció. Muchos eran de gran ayuda al compartir información valiosa, otros tantos sólo opinaban. Y mi colección y fanatismo por estos cubos crecía de manera exponencial. Mi colección ya era algo importante, muy distinto a lo que tenía cuando inicié.

De pronto, el ambiente comenzó a cambiar. El Rubik dejó de ser importante para darle paso en relevancia a lo que la gente tenía que decir acerca de él. Ya no importaba si salía un nuevo modelo que fuera o no fiel a las raíces o si tenía un sistema de giro más complejo. No, ahora lo importante era ser el primero en tenerlo y opinar, con o sin fundamentos, pero opinar. El discurso se volvió más importante que el objeto y pronto, el fandom comenzó a segmentarse. Había quienes estaban convencidos de que lo realmente importante era el cubo, mientras que otros se empeñaban en evangelizar acerca de cómo su manera de ver el cubo era la única que en realidad valía la pena. Unos más se alejaban porque perdieron el interés. Otros más arrogantes, querían dictar cómo deberían ser las cosas.

Primero, opté por no tomar partido, pero el mismo entorno te obliga a ello. Así que decidí alejarme y seguir por mi cuenta con mi afición. Amigos extranjeros compartían cómo las comunidades Rubik de sus países eran núcleos homogéneos bien organizados que, incluso, recibían el apoyo de la compañía fabricante del Rubik original. Participaban en expos, festivales y eventos especiales. Era motivo de envidia, claro. Mientras tanto aquí, la gente se quejaba de los precios, se enfurecía porque alguien tenía un cubo que nadie más tenía o, créanlo o no, hacían berrinche porque alguien decidía contar cuántos cubos había en su colección.

La división entre fanáticos del Rubik era demasiado evidente. Las comunidades en esos momentos dejaron de ser el lugar interesante que fueron al principio para convertirse en podios de autoelogio en donde quien gritara más fuerte, tenía la palabra. Dejaron de ser un lugar de visita obligada para el fanático naciente y se convirtieron en nidos de discusiones sin sentido y mala vibra en general.

Pero, al igual que a muchos fanáticos coleccionistas, esto no impidió que mi afición continuara. Muchos optamos por seguir en nuestro propio camino, alejados del barullo de las hordas de fans interesadas en las modas. Así es, además de los problemas con el fandom dividido, también había "clases" de coleccionistas; mientras que algunos eran fanáticos de los productos originales, otros lo eran de los modelos chinos o de las piezas de diseñador o de las formas inusuales. El problema no era que hubiera variedad, el asunto es que parecía que, al tener cierta preferencia por un tipo de Rubik, le declarabas la guerra al resto de las divisiones. A esto súmenle a los coleccionistas por tamaños 4 x 4, 5 x 5 o 16 x 16 quienes también imponían su gusto como verdad absoluta. Imaginen lo complicado del asunto para coleccionistas como yo, quienes disfrutan de todos los tipos de Rubik.

No faltaron, en varios momentos, esfuerzos para unir a todas las divisiones bajo un mismo manto, facción o símbolo. ¿Con qué finalidad? Muchos creían que al hacerlo, los fabricantes de Rubik traerían a nuestro país modelos que sólo eran vendidos en países de primer mundo. Otros creían que esto ayudaría a formar una comunidad sólida para tener una participación importante en eventos de coleccionistas. La realidad es que cada vez que algún individuo pretendía "unificar" al fandom, el final no era el esperado.

Por lo que me ha tocado experimentar, el fanatismo Rubik por aquí es muy distinto a lo que sucede en otros países latinoamericanos. ¿Por qué? Falta de madurez, creo. Es muy común toparse con coleccionistas que se sienten superiores por llevar "muchos años coleccionando", por tener "Rubiks que nadie más tiene" o porque "su colección rebasa el millar de cubos". Gente que se toma demasiado en serio su papel como "fanático" de un cubo plástico de colores. Tal vez los fans por aquí olvidan que el respeto no te lo da tu colección o el dinero que hayas invertido en ella, sino la actitud hacia tus colegas de hobby. Soy partidario de que el respeto se gana, no viene incluido con ningún modelo Rubik, sin importar lo caro o raro que éste sea.

El pasatiempo debe ser, antes que cualquier otra cosa, divertido. Y deja de serlo cada vez que alguien intenta fijar su postura como única. Hay tantas maneras de coleccionar Rubiks como coleccionistas. Tal vez yo no esté de acuerdo con muchas maneras de demostrar la pasión por los cubos, pero las respeto; nunca trataré de imponer mi manera de coleccionar como la 'correcta' porque, aceptémoslo, no hay tal cosa.

Madurez es lo que le falta a los coleccionistas Rubik en mi país. No a todos, por fortuna. Y no hablo de que este asunto debería ser solemne y tratarse con absoluta seriedad. Para nada. Sólo opino que se necesita madurez para distinguir cuándo y cómo debe comportarse el fandom. Pero es difícil que esto ocurra cuando uno entra a Facebook, por ejemplo, y ve grupos CERRADOS de "Fanáticos Mexicanos del Cubo Rubik". ¿Cerrados? ¿Por qué? ¿La idea no es integrar a la mayor cantidad de gente al hobby? ¿Qué se gana con tener grupitos cerrados? Se gana segmentar al fandom cada vez más y la posibilidad de negar la entrada, por supuesto.

O, cuando te topas con una página llamada "Sólo Expertos Coleccionistas Rubik de México", también cerrada. ¿Quién decide quién es experto o no? ¿El administrador de un grupo de 50 personas? Pareciera como si estos grupos se crearan únicamente para que alguien pueda ponerse la insignia de 'LÍDER' y tener el poder de rechazar o menospreciar al resto por no serlo. ¿Dónde está lo divertido en eso?

¿La peor parte? Ni siquiera puedes intentar pertenecer a varios grupos que llamen tu atención, porque como si fueran pandillas, debes jurar lealtad ciega a una facción. Pobre de aquel que pertenezca a un grupo 'rival' o esté en desacuerdo con el 'líder' autonombrado del grupo. Sí, creo que es madurez lo que hace falta por aquí.

Y entonces, no falla que cada cierto tiempo, surge un grupo nuevo o una división diferente de una facción existente, acompañados de un intento por unir a los grupos separados. Pero lo triste es que pasa eso porque alguien quiere estar arriba del resto. No importan los cubos, ni su historia, ni la técnica o los modelos. No, lo que importa es poder decir: "yo controlo, yo lo pensé antes, yo uní a los grupos, yo administro, yo mando, yo quiero ser el importante, yo quiero ser el jefe". Y como se imaginarán, siempre es más de una persona quien busca lo mismo. Y eso NUNCA termina bien.

A mí me gustan mucho los Rubiks, todas sus variantes. Me gustan los 3 x 3, pero respeto a quienes prefieren los 16 x 16. Me gustan mucho los originales, pero soy fan de los modelos chinos para competencias. Por lo regular, no me entusiasma tunear mis cubos con stickers que se alejen de la paleta original, pero disfruto ver los customs de otros coleccionistas. Me entusiasma mucho coleccionarlos, pero no soy fan de las comunidades, por lo menos no de las que surgen por aquí. Y creo que así será, por lo menos hasta que encuentre una en donde lo más importante sean los cubos y el respeto a todos los fanáticos.

Hoy, tengo 6 cubos en mi colección. Habrá quienes piensen que son muchos, otros que llevan más tiempo en esto, seguro piensan que son pocos. Hay quienes se molestan cuando menciono cuántos Rubiks tengo, pero conozco el número porque siempre es una de las primeras preguntas que me hace la gente cuando se entera que los colecciono —la otra, evidentemente, es cuánto tiempo tardo en completarlo—. Y me gusta mi colección. Pero todavía más importante: para mí, coleccionar Rubiks sigue siendo divertido, Y afortunadamente, ese es el único requisito necesario para continuar con este pasatiempo.

Ahora ya saben más de mi coleccionismo Rubik y un poco más de lo que me ha tocado experimentar con este pasatiempo.

¡Ah! Igual y no lo sabían, pero también colecciono Transformers. Pero esa es una historia bien diferente.




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24 de noviembre de 2016

El lote (casi totalmente) RID que llegó en septiembre

Sólo fueron dos cajas las que recibí durante el noveno mes de este año, pero llegaron para llenar muchos huecos (sentimentales y espirituales, sobre todo). En la primera, venía una buena dotación de faltantes misceláneos que han estado en las partes más altas de la lista de pendientes durante 8 años (casi 9). La primera figura de aquella caja era Ultra Magnus Leader Universe (#2,671), un repaint del Magnus RID, pero que estuvo disponible dos años después durante la primera etapa del apogeo Universe. Esta figura era la compañera faltante de mi figura #200 y, como aquella, también fue una exclusiva de Sam’s Club en Estados Unidos. Pero, a diferencia de aquel Prime y su cambio radical de colores, este Magnus sólo recibió retoques sutiles a su paleta original; todo es exactamente igual, salvo algunas partes azules claras que aquí son oscuras. Sí, eso es todo. Bueno, por lo menos mi Prime Universe Amarillo ya tendrá su compañero de fusión original.

Otra exclusiva en esa caja fue Soundwave Xiaomi (#2,672), una de las figuras que sólo se vendieron durante la San Diego Comic–Con 2016. Originalmente, esta figura fue lanzada por la marca Xiaomi como parte de una campaña de crowdfunding este mismo año. Al alcanzar la meta, la figura llegó como exclusiva al mercado chino el pasado abril. Meses más tarde y un repaint después, llegó como exclusiva de la SDCC.

El modo alterno de este Soundwave es el de una tablet Mi Pad 2. La versión Xiaomi cuenta con bordes dorados, mientras que la SDCC los tiene en color plata. La caja es en esencia la misma, salvo el detalle de la diferencia del color en el arte. Conseguí la mía nueva y cerradita directa de la SDCC, de acuerdo con el vendedor, responsable de enviarme todas las figuras que aquí mostraré (excepto la última, claro).

El empaque y el instructivo están bastante pro. Pero la figura... debo confesar que aunque admiro la ingeniería que lograron para salirse con la suya, las fotos oficiales le hacen muchos favores a la figura real. Los pliegues, recortes y el acabado brilloso en la figura acaban pronto con la ilusión de ser una tablet. Y el plástico incluido para protegerla no fue muy buena idea porque deja un rastro extraño en la superficie. Nada que un poco de agua y jabón no puedan reparar. Espero...

Además del experto en comunicaciones Decepticon, también incluye una versión algo abstracta, pero transformable de Ratbat (#2,673), aunque tendría más sentido que por los colores sea Laserbeak (o Buzzsaw, para la versión original Xiaomi). El molde de la cabeza es un claro homenaje al Soundwave del Bayverse, aunque de manera oficial, la figura pertenece a la línea única Transformers Evolution. Yo la dejaré como parte de esta joven línea (de la cual es hasta ahora el único integrante).

El que durante un breve momento fue el Transformer más costoso de todos los tiempos por fin se integra a la Colección. Swerve Aveo (#2,674) fue víctima de muchos factores durante su lanzamiento: ignorancia, hype, especulación y, sobre todo, calentura por parte de los coleccionistas. La historia seguro ya es bien conocida por muchos, pero en caso de que sea un incauto el que lee esto, aquí está resumida: esta figura fue una creación exclusiva que Chevrolet encargó a Hasbro a fin de promocionar el modelo Aveo en 2007. El asunto se descontroló cuando los primeros ejemplares sustraídos ilegalmente de la fábrica china en donde se hicieron, llegaron al mercado secundario. Rumores acerca de cómo esta figura sólo estaría disponible en la compra de un Chevrolet Aveo, elevó el costo de estas piezas en subastas, las cuales en su momento superaron los 800 dólares. Todo esto coincidió con el momento cuando yo comencé a coleccionar formalmente allá por 2008. Cuando los rumores se disiparon y la figura estuvo disponible a través de sucursales y promociones  de Chevrolet, la figura alcanzó el precio con el cual se mantuvo durante mucho tiempo: entre 100 y 200 dólares. A medida que terminaron las promociones para las que fue creado, poco a poco llegó a vendedores realistas que lo remataron hasta acabar con el stock. La última vez que lo vi disponible, fue en 2012 y costaba como 40 dólares nuevo en su empaque y con instructivo. El mío, usado sin papelería, costó 25. ¿Valió la pena la espera? Yo creo que sí.

Y en eso terminó la historia de una de las exclusivas más raras en la historia TF. Los sitios oficiales lo catalogan como una figura perteneciente a la línea Universe, pero nunca he tenido un apartado tal cual —incorporo las figuras de este rubro a las continuidades que representan, como los Universe Classics, por ejemplo—. En este caso, esta será la primera y tal vez única figura de esta línea que contabilice como tal, ya que al parecer hay un contrato que impide a Hasbro o Takara utilizar este molde para sus líneas comerciales. Universe será entonces.

Para terminar con las exclusivas, está Evac Deluxe (#2,675). A diferencia del resto de sus hermanos que formaron parte de la diminuta línea que se vende en Transformers: The Ride 3D, en Universal Studios, esta es la única figura ‘exclusiva’ real. Mientras el resto sólo son figuras de DOTM en empaque diferente, Evac es un molde original que ha permanecido como exclusiva de esta división.

Como notarán en la etiqueta que aparece en la parte trasera del empaque, su costo era de 24.95 dólares. No faltaron los creativos que quisieron hacer negocio y revender este Evac hasta en el triple de su costo real....

Ja, ja ja. Ja.

Si consideramos que es la figura más abundante —en palabras de quienes han visitado el paseo del parque temático— pagar el sobreprecio no es justificable. A mí me costó sólo 20, nueva y cerrada.

Nemesis Prime JB–01B Evil Commander (#2,676), es mi segunda figura de la compañía Junkion Blacksmith. Es el repintado obligado del Justice Leader y una menos en la lista de estas figuras que sí planeo completar algún día. Sigo sin probarlos en un Titans Return, pero espero poder hacerlo en 2056 o antes, si mis actividades laborales me lo permiten.

Mucho se ha hablado en el pasado acerca del Mejor Combiner del Universo Transformer, pero poco se ha tocado acerca de cuál es el peor. Pero incluso cuando se toca este tema, pocas veces se incluye a Mega–Dinobot, la atrocidad formada por Grimlock y Swoop Energon (#2,677 y #2,678). En varias ocasiones tuve la oportunidad de adquirir el set nuevo por aquí, o incluso sólo a Swoop para combinarlo con el repintado de Grimlock que formó parte de aquel pack Evolution Thrilling 30, pero el precio —y el hecho de saber que era considerado un desastre combinable— me mantuvieron varias veces a raya. Como parte de esta gran compra RID, decidí arriesgarme y pagar 20 dólares por la experiencia completa. A pesar de que cada integrante tiene su encanto, la combinación sí es bastante deficiente. Ahora sí, como buen coleccionista/historiador/curador, ya podré hablar con conocimiento de causa (además de los bragging rights por tenerlo, claro).

King Atlas (#2,679), uno de los no tan abundantes repaints durante la extensión Universe RID. Es un repaint del Starscream, de Machine Wars, quien a su vez es un repaint de Skyquake G1. Mantiene los mismos gimmicks que Starscream y sus colores son un homenaje a Dai Atlas, supuestamente. Digo que no es tan abundante porque por lo menos yo, nunca me lo topé por mi zona postal aunque es bastante fácil conseguirlo en eBay.

El cuadro perfecto  para describir el final de la línea RID: Storm Jet y Jhiaxus (#2,680 y #2,681), dos colores, dos facciones y dos presentaciones de una misma figura, ambos repaints del Jetstorm de Beast Machines. El Autobot llegó MOC, mientras que el Decepticon era loose. Ambos pertenecían a ese grupo de figuras RID que sí he buscado para completar mi catálogo.

Ah, la nostalgia de los empaques RID. Recuerdo cuando los veía en el supermercado a inicios de la década pasada y pensaba: "están bien cool, pero estoy muy grande para comprar juguetitos".

Otro par RID faltante era el de Dreadwind y Smokejumper (#2,682 y #2,683), repaints de los clásicos G2 Dreadwing y Smokescreen. Llegaron completitos con sus docenas de misiles. Con este par, más los G2 y los Robot Masters Gigant Bomb y Smokesniper, ya tengo 3 versiones de la misma dupla.

Sideways y Axer (#2,684 y #2,685), otro dúo RID pendiente con origen G2. Esta vez, son repaints de las dos Laser Cycles Road Rocket y Road Pig. Ese par todavía no lo tengo, pero ya tenía el gusto de conocer esos moldes gracias a las versiones Robot Masters de Road Rocket y Double Face.

Tres Spy Changers MOC y uno loose: Mirage, Crosswise y Hot Shot cerraditos (#2,686 a #2,688) y W.A.R.S. suelto (#2,689). Los cuatro fueron las versiones alternas traslúcidas que estuvieron disponibles sólo en la tienda KB Toys durante la época RID. Ya tengo una versión traslúcida de cada Spy Changer original, sólo que como hubo dos ediciones de cada una, tengo una mezcla entre primeras y segundas versiones. Pienso buscar las faltantes, pero no es una prioridad para las metas RID por el momento.

Para terminar con los RID (por ahora), Scavenger, Mirage GT y Nightcruz al centro (#2,690), la chica jet Autobot que me faltaba para completar a este trío. Ya tenía a los otros dos, por eso no contaré a estos nuevos. Estos irán directo al Garage por si algún afortunado desea incorporarlos a su colección. Nightcruz también fue un repaint, pero de una gran figura Beast Machines: Spy Streak.

También llegó Thrust (#2,691), de la promoción Beast Machines McDonald’s, disponible durante 2000. Lo que se ve del lado derecho es una base en forma de roca (o nube, no sé) para ponerlo de pie al transformarlo en robot. Con esta pieza, estoy a una figura de tener las 9 Beast Machines McD. Ya será el próximo año.

Y ya. eso fue todo lo que llegó en aquella primera caja, cortesía de un vendedor que encontré gracias a los siempre fieles foros gringos TF. Como mencioné, las adquisiciones de septiembre sólo sirvieron para llenar viejos huecos pendientes. Pero la segunda caja, la cual llegó desde Singapur, esa fue otra cosa...


Una figura que no existió —o tal vez sí—, llegó tras 8 años (casi 9) de búsqueda para convertirse en mi octava adquisición de centena del año y mi octavo objetivo opcional 2016 cumplido.

Inicia la cuenta regresiva a los 2,700.


Objetivo Opcional: Conseguir el Swerve Aveo Universe.

Después de varias veces de casi comprarlo en hasta en 50 dólares, lo encontré a muy buen precio.

Séptimo Objetivo Opcional de 2016, cumplido.


Objetivo Opcional: Conseguir a esa figura RID/Car Robots que dicen que nunca existió.

8 años después de llegar a las 200 figuras, la encontré.

Octavo Objetivo Opcional de 2016, cumplido.


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11 de noviembre de 2016

Tres huerfanitos

Para terminar con el reporte de las adquisiciones de agosto, tres figuras que encontré entre pilas de juguetes. No las hallé durante el mismo fin de semana, ni siquiera en el mismo lugar, pero me pareció prudente juntarlos para acelerar los pendientes. Si quieren buscarle un factor común, bueno... el costo de cada una fue menor a 100 pesos.

Optimus Prime Flip Out (#2,668), de la promoción Burger King disponible durante el furor Dark of the Moon. A diferencia de la versión que adquirí hace tres años, ésta no habla español. Se trata de la elusiva variante Cullen, con la voz de la leyenda. Me tomó tres años, pero por fin apareció entre juguetes varios. Para quienes no tuvieran el gusto de conocerla, aquí el video.

Policeman Pete (#2,669), de la línea 1–2–3 Transformers, era una figura con la cual me había topado ya. La primera vez que la vi fue entre una pila de carritos. En ese momento, ignoraba que ese juguete Tonka era un Transformer oficial (no pun intended). Eso y el precio (100 pesos) me pareció demasiado para una figura desconocida y bastante dañada. Después, cuando aprendí más acerca de esta línea, ya no lo volví a encontrar, hasta el pasado agosto.

Originalmente, Pete viene con dos accesorios: un escudo (que no trae el mío) y este fantástico tolete que puede usar en contra de cualquier manifestación que atente contra el orden público y las buenas costumbres. Con él, además de Rescue Roy y Charlie Chopper, tengo ya los tres moldes originales de 1–2–3 Transformers. Existieron dos repaints de Pete y Charlie, pero no son prioridad, como suele suceder en estos casos.

Grindcore (#2,670) fue una exclusiva gringa de Walmart que apareció al año de siguiente del estreno de la primera película del Bayverse. Como ocurrió con muchas figuras de aquella época, fueron repaints y remolds de figuras Cybertron que fueron utilizadas para aprovechar la renovada fiebre TF. Este sujeto fue un repintado de Landmine. No recuerdo si mi Landmine estaba 100% completo. Creo que sí, pero no podría corroborarlo en los próximos 9 años hasta que tenga acceso de nuevo a las partes más recónditas de La Bóveda. Grindcore venía sin su arma, misil o Cyber Key. Nada muy grave, puesto que ninguno de esos tres elementos es vital para sus dos modos.

Tengo como propósito documentar todas las adquisiciones pendientes antes de terminar el año. No podría decir lo mismo de los videos correspondientes a las figuras de centena, pero... Se hace lo que se puede con lo que se tiene.



Objetivo Opcional: Tener todos los moldes originales de 1–2–3 Transformers.

Policeman Pete era el que me faltaba para lograrlo.

Sexto Objetivo Opcional de 2016, cumplido.



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