8 de junio de 2018

Los de marzo y tres lecciones aprendidas

Fueron pocas las adquisiciones durante el mes de marzo. En realidad, solo fueron dos grupos de compras y esta entrada documenta el primero de ellos. El segundo lo acumulo para una entrada futura con figuras similares.

Todo lo que verán aquí lo encontré en un rincón chacharero muy lejano de mis rumbos cotidianos. Para empezar, encontré estos dos videocasettes de F.H.E., compañía que distribuyó algunos episodios de la serie The Transformers y la película de 1986 en este formato. Ya había encontrado un par de ellos en 2013, sólo que en aquella ocasión, creí que se trataba de casetes en formato BETA y no, eran realmente VHS. Estos que encontré ahora sí son BETA.

Al igual que sus primos de formato ochentero, estos dos también incluyen la tira cómica en la parte trasera de la caja, en la cual se expone una breve sinopsis de cada episodio incluido. Y aunque mi suerte no fue tanta como para evitar tener un mismo episodio en dos formatos diferentes, es interesante, porque ahora podré comparar ambos de presentarse la necesidad.

Es raro que caiga ante merchandising no transformable, pero cuando los objetos detonan el ochenterómetro, su adquisición se vuelve una obligación moral. Pagué 100 pesitos por ambos.

¿Dólares? ¿Cubos de Energon? ¿O es la etiqueta de su costo actual?

Empiezo con un viejísimo conocido que ya había aparecido en las páginas de este blog hace algunos años. O algo así. Su nombre es Condor (#3,008), y perteneció a la línea Bird Robo, comercializada por la compañía japonesa Mark para Asia durante los años 80.

La historia en un párrafo: durante una visita dominguera a Aerotianguis (un bazar ochentero ubicado a un costado del AICM) vi a Condor en su cajita, nuevo, a la venta. Mis padres me lo compraron como un pequeño obsequio veraniego, allá por 1987. Entonces, ya era yo un fan declarado de los robots transformables y este sujeto se incorporaría a mi incipiente ejército de juguetes. Dos días después de aquel domingo, toda la familia (incluyendo algunos visitantes provincianos) asistiría a una bonita visita a Reino Aventura. Como buen niño con juguete nuevo, decidí llevar a Condor al paseo, pero segundos antes de abordar el auto, una tía me convenció de dejarlo en casa, esto con el propósito de no perderlo. Una segunda tía apoyó la moción y tomó a Condor de mis manos para guardarlo, cosa que nunca hizo, porque esta tía nunca supo dónde dejó mi robot. Así es: las personas que no me dejaron llevar mi recién adquirido juguete porque seguro lo iba a perder, lo perdieron.

DOS DÍAS DOS tuve a este personaje. Y aunque fui indemnizado con dinero que seguro gasté en cualquier tontería que encontré en el tianguis de confianza unos días después, ya no recuperé a Condor, a pesar de que llegué a verlo en varias ocasiones (a él y a sus hermanos de línea) en tiendas y bazares de la época. 21 años después, mi madre me obsequió un KO de esa figura, y en aquel momento, ignoraba todos los datos que ahora sé de ella. Aquel regalo entró al conteo oficial, para después ser retirado, debido a las políticas más recientes que tengo respecto a los trushos.

Tal vez varios contemporáneos recuerden a éste y varios robots transformables ochenteros que compartieron espacio temporal con los Transformers y Gobots, sin llegar a la popularidad de estos dos grupos. La compañía norteamericana Select adquirió la licencia de todos esos juguetes Mark para venderlos como Convertors en nuestro continente y, aunque en varias ocasiones tuve la oportunidad de adquirir a Rex —la versión gringa de Condor— el niño quería exactamente la misma edición que tuvo durante dos días de la década de 1980.

El contacto breve que tuve con Condor fue la razón verdadera por la cual nunca lo contemplé para completar la legendaria foto de mi infancia robótica. Aunque el paso del tiempo es visible en la caja, la realidad es que la figura está en una condición muy buena. Además, rarísimo con figuras de este tipo, incluía su arma. Otro punto a favor. Este encuentro fue el que volvió mucho menos agrio lo que vino a continuación.

En el mismo lugar donde encontré a Condor, estaban estos dos ejemplares Auto-Change, hechos por la compañía Hang Tjuk, allá por 1985. Estos sujetos también fueron asiduos de tianguis y bazares durante aquella década, y su molde también se convirtió en un juguete longevo, al aparecer en años posteriores con otros nombres y colores.

La idea es un clásico que hemos visto en numerosas ocasiones: un auto transformable a control remoto. La transformación es simple, pero en los 80, era algo muy novedoso. Tanto la versión azul como la negra (#3,009 y #3,010) incluían sus cajas maltratadas, los controles en buen estado y todo en ellos debería funcionar. Pero no fue así. Ninguno de los dos funcionó.

El pasado mes de febrero cumplí 10 años como coleccionista. En ese tiempo, he aprendido mucho del hobby y, en este espacio, he intentado compartir mi aprendizaje, pues considero que además de la inherente necesidad de cualquier coleccionista por presumir sus adquisiciones, también debe estar siempre presente el elemento de utilidad.

En estos 10 años, me he enfrentado a numerosos problemas relacionados con el envío, daño a figuras, costos elevados, vendedores sin sentido común y una docena de obstáculos más que, lejos de desmotivarme a continuar con mi pasatiempo, me han impulsado a aprender de los problemas y aplicar ese conocimiento adquirido para obtener la mejor experiencia del hobby.

La situación con los Auto-Change no es la primera vez que cometo el error de confiar en la aparente siempre presente —pero nunca comprobable— buena voluntad de los vendedores. La más reciente y similar fue en 2016, cuando adquirí mi figura #5,200. Aunque al principio la adquisición tuvo su lado trágico, la historia completa tuvo un final feliz. Lo mismo sucedió en esta ocasión, pues aunque existió la palabra de que los Auto-Change funcionarían, en realidad, la joya que estaba adquiriendo en esa compra era Condor.

Entonces, esta historia me dejó tres valiosas enseñanzas que, una vez más, me motivan a continuar aprendiendo y expandiendo los alcances de mi Colección:

1) Sin importar lo bien cuidado, el precio tentador o la promesa de que un robot transformable electrónico funciona al 100%, siempre pruébenlo. No importa que tengan que ir a comprar baterías en ese momento o que el vendedor se ofenda por sus cuestionamientos; desconfíen de la situación siempre. Háganlo.

2) Cuando piensen que la adquisición de una figura no salió como esperaban, volteen a ver lo que tienen y piensen que hay dos tipos de personas: aquellas que tienen que tranzar para poder comer y aquellas que no.

3) Sean siempre del segundo tipo de personas.



Objetivo Opcional: Conseguir al robot ave transformable que tuve solo dos días durante mi infancia.
Ese robot se llama Condor Bird Robo y, 31 años después, lo volví a conseguir :)
Cuarto Objetivo Opcional de 2018, cumplido.


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28 de mayo de 2018

Los robots festivos 2018, Episodio IV: Los de centena

En esta última entrada dedicada a las figuras que llegaron para festejar el cumpleaños de su servidor y amigo, incluiré algunas que, aunque fueron adquiridas dentro del mismo fin de semana festivo, no entraron dentro del conteo oficial por razones varias. En la imagen, está el XP-1S Destroyer, un upgrade kit para el Devastator G1, hecho por la Tercera Compañía X-Transbots. Los conocedores de este espacio sabrán que no soy particularmente propenso a adquirir thirdies, mucho menos si sólo se trata de elementos cosméticos. Demasiada vanidad para mí. Aclarado lo anterior, no deberá sorprender lo siguiente: este es mi primer upgrade kit thirdie EVER.

Entonces, ¿por qué lo adquirí? Sencillo, hace 6 años, también en mi cumpleaños, mi amigo Paquinsh me obsequió un Devastator G1 IGA sin accesorios. Aunque el plan inicial era adquirir los faltantes originales, con el paso del tiempo opté por lo más sencillo y enriquecedor; al tener ya un Devs G1 con accesorios, me pareció una buena idea aprovechar el bajo costo que tiene el XP-1S ahora para tener una figura en esencia igual, pero diferente en ejecución. El resultado es bueno, para los 20 dólares que costó el set.

Al ser solo complementos para una figura existente, el set no entra en el conteo oficial de esta bonita colección.

Optimus Prime Voyager Reveal the Shield The Last Knight (#3,007) perteneció a una sublínea de TLK que fue exclusiva de contados distribuidores a nivel mundial. Target en Estados Unidos fue uno de ellos, por ejemplo. Se trató de versiones alteradas de figuras conocidas, con el gimmick de plástico rojo traslúcido en algunos de sus elementos que “revelaban” insignias y mensajes ocultos en algunas partes de la misma  figura y en los empaques de ellas, igual que el efecto del plástico rojo incluido para leer los specs en las biografías de las figuras G1.

En este caso, se trató del molde Prime Voyager visto múltiples veces en Dark of the Moon, pero con las mencionadas alteraciones, que además de lo corporal, incluyen un escudo y espada bastante locoshones. Lo encontré en la visita al ToyFest durante el fin de semana cumpleañero. Y aunque sí entra en el conteo oficial, no entra en el grupo de robots festivos.

Y a todo esto, ¿cuáles son los robots festivos que faltan?

Ejem...

Mi figura 7,500

Por fin te atrapé, Galactic Man

En cajita y funcionando

6 cajas de un escuadrón completo

6 Breast Animals

6 miembros Breastforce

12 Decepticons letales

Todos ellos forman mi figura 7,600



Objetivo: Regalarme para mi cumpleaños una adquisición de centena a la cual le traiga muchas ganas.
Todo el set que integra mi figura 7,600 me ayuda a alcanzar esta meta.
Segundo objetivo de 2018, CUMPLIDO.

Objetivo: Adquirir ese trío de figuras con vibra ochentera que ya me tardé bastantito en adquirir.
Mi figura 7,500 pertenece a este ochentero trío.
Restan 2 figuras para cumplir el objetivo.

Objetivo Opcional: Completar el Devastator G1 IGA que me obsequió Paquinsh.
Gracias al kit XP-1S Destroyer, lo conseguí.
Tercer Objetivo Opcional de 2018, cumplido.


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11 de mayo de 2018

Los robots festivos 2018, Episodio III: Misceláneas de nuevo millar

Continua el recuento de las figuras cumpleañeras pendientes, con este mix de robots de distintas continuidades. ¿Algún punto en común? Pues si quitamos el hecho de que todas ellas (y las de las dos entradas anteriores y la pendiente) las conseguí a muy buen precio, la realidad es que no comparten nada. Misceláneas, pues.

Cierro este primer grupo de figuras festivas con una figura que sólo había visto disponible unas 5 veces en 10 años de coleccionismo: Bumble Cliffjumper WST (#3,001) fue una figura chase del primer wave WST que estuvo disponible allá por el año 2003. Oficialmente, es sólo un repintado del Bee, aunque todos sabemos de quién se trata en realidad. Estoy a muy pocas figuras de completar mi subcolección WST, espero tener suerte y encontrar las restantes, pero casi podría asegurar que ésta es la figura de esta continuidad más difícil de conseguir, por lo menos en mi experiencia con estos engendritos. Ya veremos cómo me va con los faltantes.

El último molde pendiente de la línea Music Label que me faltaba, llegó a la Colección casi 11 años después de su lanzamiento. Soundwave Playing Audio Player Spark Blue (#3,002) fue la actualización anacrónica entre la mitología TF y el mundo real: un robot ochentero que se transforma en grabadora, ahora es un reproductor musical MP3.

Existieron dos versiones de este molde: la regular, llamada Sonic White, que le da al Decepticon los colores emblemáticos de los iPods clásicos (como en las imágenes de arriba), y ésta, la Spark Blue, que es un homenaje a la paleta original G1. Y con todo y que la caja es la misma para las dos versiones, la única distinción es, claro, la etiquetota azul. Llámenme purista, pero en este caso particular, prefiero los colores clásicos para Soundwave.

El reproductor incluye el armamento obligado de Soundy y hasta audífonos para llevarte tu robot musical y escucharlo mientras viajas en Metrobus, pero no una tarjeta microSD para meterle tracks MP3. Siempre que pienso en el formato de almacenamiento requerido, pienso en la oportunidad desperdiciada de vender un Laserbeak y Ravage con memoria flash integrada, a fin de darle una dimensión adicional a la figura. Digo, si existieron los Pendrives transformables, creo que hubiese sido una gran adición un casete que realmente guardara música.

Otro trío de Kabayas menos a la lista de pendientes: Hot Rodimus, Victory Leo e Inferno (#3,003 a #3,005), aunque de frente (y en McTrío) no se vea muy bien de qué va con ellos. Pero recuerden que son Kabayas y lo importante es la goma de mascar.

Mucho más explícito el asunto en la parte superior.

Las tres fueron figuras que salieron en 2011, dos años después del inicio del revival de los candy toys TF. Así es, Leo, la parejita del Star Saber de la primera oleada, llegó DOS PINCHES AÑOS DESPUÉS. Tengan esto en mente ahora que se acaban de cumplir tres años de la salida del Star Saber Masterpiece. De nada.

Una curiosidad que ignoraba acerca de este wave es que cada uno de sus integrantes incluye partes adicionales para Hot Rodimus y así crear su modo alterno Rodimus Prime; la figura base ya trae una cabeza alterna, pero el remolque/estación de batalla lo formas con el resto del trío. Un bonus interesante para quienes son fans del personaje (porque los hay, sépanlo).

Termino este grupo de figuras con un fulano que fue una codiciadísima, alabada y escandalosa figura de Terceras Compañías hace algún tiempo. Todo eso duró hasta que... bueno, los mismos que la nombraron, y cito, "EL MEJOR MEGATRON MASTERPIECE HECHO QUE JAMÁS HARÁ HASBRO", terminaron por destrozarla al poco tiempo. Todos esos halagos, elevaron a Apollyon, de la compañía X-Transbots (#3,006) a niveles inusitados de adoración. Y creo que ya sabemos cómo terminan esas historias de thirdies gloriosos.

Resulta obvio quién es el sujeto "homenajeado" en esta ocasión y el empaque es un preámbulo a lo que terminó siendo la figura en realidad: un esperado personaje popular hecho con una mezcla de buenas ideas con otras que no lo fueron tanto, todo en un empaque ostentoso que casi siempre resulta poco elegante. Y ya saben que no tengo pedos para decir cuando una figura de terceras compañías tiene problemas.

Sabiduría pura.

Es mi primera figura de la marca y, si consideramos todos los comentarios que se hicieron de ella (por lo menos, antes de la salida de la que fuera mi figura #7,400), el hype la volvió casi casi perfecta; eran los sueños cumplidos que todos los fanáticos habían tenido por siglos (no exagero). Lo acepto, tanta fue la efervescencia por Apollyon, que esto la introdujo en mi lista de pendientes, sólo para poder ser uno de los testigos mortales de esta figura celestial.

Este mushasho fue uno de los primeros (y pocos) que abrí cuando llegaron todos los robots festivos. Era tal mi curiosidad que decidí ser testigo con mis ojos y manos de esta máxima creación de la ingeniería robótica. ¿Adivinen qué pasó? Lo de siempre. La figura no es para nada mala, pero con un costo que en un inicio superó los 170 dólares, vuelvo a encontrar sorprendente lo permisivas que fueron las críticas con una figura que, claramente, tiene tantísimos detalles de control de calidad.

Tal y como la parte trasera de su contenedor, es un buen intento para recrear una versión bastante esperada del Megs, pero el esfuerzo se quedó bastante corto y colapsó en ese cómodo terreno de las thirdies en donde pocos critican lo cuestionablemente alabable.

Escuché y leí comentarios acerca de cómo el MP-36 asesinó cualquier intento de gobernar que hubiera tenido Apollyon. Creo que la propia figura fue, al final, responsable de su propia caída al llegar un producto de precio similar y mucha mejor calidad (además de tener la pequeña, casi casi insignificante ventaja de ser un producto TF original, claro). Al final, adquirí este ejemplar porque me costó 60 dólares, nuevo. Creo que esta es la principal razón por la cual no me molestaron sus abundantes fallas y vi con buenos ojos sus aciertos. Breve, pero curioso, el reinado de este líder Decepticon que ahora forma parte del nutrido mundo de los robots transformables.

La siguiente semana, la última parte de esta serie.



Objetivo Opcional: Conseguir todos los moldes de la línea Music Label.
Soundwave era el único que faltaba para lograrlo.
Primer Objetivo Opcional de 2018, cumplido.


Objetivo Opcional: Adquirir a Apollyon para ver realmente qué tan buena es.
Ya la tengo y agrego más pruebas al expediente de los Thirdie Lovers.
Segundo Objetivo Opcional de 2018, cumplido.

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8 de mayo de 2018

¡Mi Robot Transformable #3,000!



Optimus Prime #150.

La pieza Transformer más rara en la Colección.

Mi Transformer más grande.

Mi Transformer más voluminoso.

Mi Transformer más pesado.

El último video del año.

Mi Robot Transformable #3,000

Dedicado a Lumiere.

:D


*Publicado originalmente el 29 de diciembre de 2013

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4 de mayo de 2018

Los robots festivos 2018, Episodio II: Primes y la llegada a los 3 mil

Segunda entrada dedicada a las figuras que llegaron para celebrar mi pasado cumpleaños y en esta ocasión, puro líder Autobot —y en algunos casos, sus acompañantes—. En la imagen, God Optimus Prime Micron Combination Set (#2,987), de la línea Transformers Adventure, la contraparte nipona de RID2.

Se trata del molde Leader Hyper Surge de Transformers Adventure, pero esta vez con colores más similares a la versión Power Surge visto en Robots in Disguise para el mercado japonés. Sí, una figura japonesa con un repaint para hacerla ver más gringa. Como extra, incluye tres Mini-Cons: Super Aerobolt, Tricerashot y Dragonblaster (#2,988 a #2,990). El primero es, como la figura base, un repintado de la figura que formaba parte del pack original, mientras que las otras dos son versiones en plástico traslúcido de figuras que fueron vendidas de manera individual como Mini-Cons Weaponizers.

Además de hacer bulto, estos tres se fusionan con la espada incluida a fin de crear la pederísima God Sword, arma por mucho más intimidante que la versión regular. No estoy seguro si las luces y sonidos electrónicos son exactamente iguales a los de la primera versión, pero no me sorprendería tanto que así fuera.

Si hay un Optimus Prime que siempre dudé en adquirir, es éste. De hecho, creo que es el único que ha oscilado la balanza 'Sí lo quiero/No lo quiero' de manera intermitente durante 10 años de coleccionismo. Señoras y señores: el infame y ultrajapo Convoy X Melissa Kiss Players (#2,991).

La manera más práctica de describir lo que ven aquí es la siguiente: una versión alterna a la Binaltech, que incluye un arma adicional y una figura humana hecha con PVC. La manera realista de hacerlo es la siguiente: un Prime que perteneció a una continuidad llena de sexualidad ambigua y perversiones más allá del común occidental.

Dedicar una detallada explicación a lo disruptivo (a falta de un mejor término) que fue Kiss Players para la mitología Transformer, sería ahondar en puntos como el CV de su creador, la fascinación (o no) de los nipones con la onda Lolita y si un ente cybertroniano es capaz (o no) de abusar sexualmente de una humana. Y para ello, tendría que sumergirme en el manga y la radionovela (de la cual vienen incluidos los 5 primeros episodios en CD en este set, BTW), cosa que no pienso hacer.

La razón por la cual al final terminé adquiriéndolo es porque lo encontré en un precio bastante razonable (para ser un Binaltech glorificado) y porque, al final del día, es un pedazo de historia “curioso”, por decir lo menos. Además, la figura sí tiene diferencias sutiles con el Prime Alternator que llegó a la Colección hace casi 10 años, incluyendo tonalidades de color distintas y una tabla de surf que se convierte en sable. Y bueno, la morrita que pertenece a una oscurísima parte de la historia TF y que pasó a la historia como otra de esas infames y raras cosas que hacen esos locos locos japoneses.

La línea nipoina Movie The Best apareció el año pasado para celebrar el décimo aniversario del nacimiento del Bayverse, con la película del 2007. Todas las piezas en esta línea son repintados de figuras que aparecieron en alguna de las 5 cintas. En este caso, la primera es Optimus Prime MB-01, un repintado más del Evasion Prime (#2,992).

Para esta edición, fueron aplicados detalles de desgaste y daño de batalla (como en el Rusty) a los colores clásicos de Optimus. Si las cuentas no me fallan, esta es la séptima variante del molde que tengo —incluyendo un KO con partes en diecast y mi figura #7,100— y por lo menos me falta un par más para tener todas las versiones terrenales originales. Como he comentado en entradas anteriores, es un molde que me gustó mucho y sí está en mi lista de pendientes hacerme de esas versiones faltantes de este prime que conjuga lo mejor del Bayverse con la nostalgia G1.

Arriba a la izquierda, Power Surge Optimus Prime Warrior (#2,993), la versión Deluxe del Prime más cabrón de esta continuidad. Esta fue la primera versión que salió, aunque en realidad, a la Colección llegó primero la versión japonesa repintada. A la derecha está Convobat Deluxe Legends e-Hobby Exclusive Generations (#2,994), un retool/reapint del Mindwipe Deluxe Generations, hecho para homenajear al primer Optimus de Beast Wars, ese que era millonario y por las noches combatía el crimen. Como su nombre lo indica, fue una exclusiva de la famosa tienda online japonesa y, además de la figura base, incluye un Titan/Headmaster repintado y el drone Ape X Arms, un repintado del drone de Titan Master Apeface, pero con los colores de Optimal Optimus (#2,995 y #2,996).

Supuestamente, dentro de la mitología (y el mini cómic incluido), no es una versión dimensional del líder Autobot, como ha sucedido con otros personajes de líneas recientes, sino de una especie de clon o experimento o alguna patraña así. Pero por si no fueran claras las señales que indican de quién se trata realmente (el modo alterno/robótico y la inclusión de un mini Optimal, además de ser una exclusiva con el nombre original del Optimus japonés de BW), este set incluye un SEGUNDO Headmaster, homenaje a Megalligator (#2,997), el Megatron lagarto de BW, compañero de Convobat. Luego entonces...

En esta Colección, Convobat es un Optimus, mi Optimus Prime #325.

Siguiendo con las imprecisiones caprichosas de Takara, abajo está el Convoy featuring Nike Free 7.0 Marine Version, de la línea Sports Label (#2,998). Es claro que sólo es un repaint en colores marinos del Nike Free 7.0 original, pero como los más quisquillosos notarán (o sabrán), los colores son una alusión directa a Ultra Magnus, aunque el empaque y todos los datos apunten a que se trata claramente de Optimus (o Convoy, para ser más precisos). Luego entonces... un Prime deslavado.

Finalmente, Power Hook Optimus Prime Fast Action Battler (#2,999), la versión original del molde hecho para la primera película del Bayverse, en 2007. A finales del 2015 ya había caído el repaint Fire Guts de esta figura, pero el original, con todo y que fue bastante común durante el peak de la cinta, no había caído por acá, pues siempre que me lo topé, tenía faltantes corporales o el mecanismo de autotransformación no funcionaba. Casi 11 años después de su salida, ya lo tengo. Ja.

Y así chavos, otra centena y mi tercer millar de robots transformables pasan ya a las arcas de la historia transformable universal. En una siguiente entrada, la tercera parte de los robots festivos 2018, pero antes, una figura que llegó hace cuatro años ocupará su lugar temporal correcto.

3 mil robots ya. Y todavía conservo mi cordura...

Objetivo: Alcanzar los 325 Primes transformables en mi Colección.
Los 5 primeros Optimus de esta entrada me ayudan a completar esta meta.
Primer objetivo de 2018, CUMPLIDO.

Objetivo: Mantener al día mi subcolección Generations.
Los 3 elementos del Convobat aportan un poco a este apartado.
Restan 45 figuras para cumplir el objetivo.

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