23 de abril de 2015

Visita cumpleañera al ToyFest (que todavía es ToyFest)

Ya habían pasado un par de semanas desde mi cumpleaños cuando se llevó a cabo la más reciente edición del ToyFest. Por motivos laborales, no había tenido la oportunidad de darme un último "regalito cumpleañero". Fue entonces que el pasado 1 de marzo asistí a la nueva sede del evento, la cual no había tenido oportunidad de visitar y me fue bastante bien. De entrada, encontré lo que aparece en la foto: mi último regalo de cumpleaños de 2015, que en realidad, se trató del penúltimo en llegar.

Transformers Suitcase G1 es un pequeño maletín infantil que estuvo disponible en 1985, un año después de que los primeros Transformers llegaran a las tiendas. Tras el éxito de la serie animada y la línea de juguetes, Hasbro comenzó a conceder licencias para que otros fabricantes inundaran las tiendas con merchandising. Y uno de los productos de esa primera oleada con licencia oficial que fue vendido en aquella época fue este maletín. Pedazo de historia, chavos.

Optimus Prime con full faceplate adorna el lado frontal del maletín. El otro sólo tiene el recuadro con el logo de The Transformers.

Un completísimo sistema de seguridad mantenía a salvo el contenido del maletín. Los ochenta eran tiempos de mucha inseguridad...

¡Listo!

Imaginings 3 es la compañía que obtuvo la licencia de Hasbro. Así como este maletín, ellos también fabricaron mochilas, carteras y gorras para muchas otras series exitosas, como Cabbage Patch Kids, TMNT y hasta ALF.

Así luce el interior, lleno de espacio para figuras y accesorios. Claro, también hay lugar para algunos útiles escolares. Unos cintillos de plástico con hebilla mantienen todo en su lugar.

La clásica división para las tareas. O para los cómics si empezaron a temprana edad, como un servidor.

El maletín, como pueden ver, estaba en excelente estado para ser un producto con 30 años de antigüedad. El único detalle digno de mención son estas marcas de polvo y cochambre en el fondo. Nada que un trapazo no pueda quitar. Se agradece que no tenga rastros de cajeta y queso Filadelfia. Otro día les cuento esa historia.

¡Y cabe un Optimus Prime G1!

El maletín vintage no fue lo único que encontré en aquella ocasión. Sureshot, el Targetmaster G1 con su compañero Spoilsport (#2,275 y #2,276). Una figura que hubiese ayudado a avanzar un objetivo del año pasado llegó así, sin buscarla. A estas alturas, creo que ya debería saber que esto nunca resulta una novedad.

Fizzle y Sizzle (#2,277 y #2,278), dos de los tres Sparkabots G1 que estuvieron disponibles durante 1988. La idea de estos sujetos es activar su motor de fricción...

...¡para obtener pirotécnia en su parte trasera! Ambos, por fortuna, todavía funcionan, aunque es más sencillo obtener las chispas de Sizzle que de Fizzle.

Override G1 (#2,279), uno de los tres Triggerbots que también estuvieron disponibles durante 1988. Como su nombre lo indica, un mecanismo activa su armamento para aparecer, tanto en modo motocicleta, como en modo robot.

También encontré a Windbreaker G2 (#2,280), el único robot de aquel día que no pertenece a la primera generación. Y aunque Windbreaker traía su arma, le hacía falta el sticker de una de sus luces delanteras.

Y para terminar, una figura mágica que me hizo dudar de mi cordura: Shockwave Actionmaster G1. Claro, como pueden ver, no se trata del Shockwave Actionmaster regular en colores G1, sino de la rarísima variante gris que utiliza los colores del Shackwave original a manera de homenaje.

Esta pieza es sumamente rara, al punto de que aparece una vez en eBay cada 6 o 7 años, alcanzando cantidades de dinero en subastas que superan los cientos de dólares. ¿Cómo supe que es original? Bueno pues trae el datestamp que la acredita como figura original de Hasbro, hecha en Macau en 1989. Y la conseguí por 50 pesos. Increíble ¿no?

Todo esto sería fantástico de no ser por un pequeño detalle: La versión Shackwave del Shockwave Action Master NUNCA existió.

El siguiente video lo explica todo:



Por alguna mágica razón (o tal vez por la exposición prolongada de la figura a la luz solar), mi Shockwave AM cambia de color drásticamente al exponerlo a fuentes de luz diferentes. Cuando recién la compré -y durante básicamente todo el día- juré que tenía una versión gris del personaje. Cuando no la encontré en ninguna de las bases de datos, juré que tenía una figura rarísima. Cuando llegué a casa aquel domingo por la noche, creí que me estaba volviendo loco al verla completamente de color morado.

Recordar la anécdota todavía me hace soltar carcajadas XD

Ahora, el ToyFest...

Ya comenté en el pasado cómo conocí este evento incluso antes de que se llamara como se le conoce ahora. Vi su evolución de un grupo pequeño de expositores en el patio de una bodega a una expo con cosplayers que bailan canciones ininteligibles. En la última edición de este evento, pude ver cómo algunos de los expositores originales cedieron su lugar a otros "nuevos". Esto es bueno, ¿no? Nuevo siempre es bueno. Pues, no tanto.

Verán, la onda con el ToyFest es que hasta hace un par de ediciones, mantenía esa vibra indie que lo hacía un lugar muy interesante, sobre todo para los coleccionistas chachareros como un servidor. Aquellos que buscamos figuras usadas, raras e inusuales, hemos encontrado buenas piezas en nuestras visitas constantes a este evento.

El asunto es que, a medida que el ToyFest ha crecido, lo ha hecho también la cuota de admisión para los expositores. Esto lo sé porque en el Tiangeeks me tocó escuchar la conversación entre un cliente y un ex expositor de dicha expo. Él comentó como él y otros vendedores habían participado en el evento desde el inicio y les tocó vivir lo mismo que a mí, pero desde el punto de vista de los vendedores: el crecimiento del ToyFest, supuestamente para bien.

Ese crecimiento trajo consigo un par de cambios de sede (el ToyFest se ha realizado en tres lugares diferentes hasta donde tengo memoria) y con ello, un aumento en la tarifa, pues los recintos utilizados cada vez son más grandes. Este incremento, lamentablemente, ha dejado fuera a varios vendedores cuyo grueso de productos son los juguetes usados, pues no todos necesariamente tienen el dinero (o los productos) para cubrir un gasto tan elevado. Esto ha provocado que ellos dejen de asistir y lleguen otros vendedores con productos nuevos que venden piezas que comienzan en los 500 o 600 pesos, hasta llegar a los 10 mil o 15 mil. No hay lugar para los chachareros.

Entiendo perfecto que hay gente que compra muchos juguetes nuevos -yo también lo hago-, pero a todos los vendedores con ese tipo de productos (o por lo menos a la mayoría) los encuentras en los sitios habituales, como la Friki Plaza o Mercado Libre. A los chachareros, pues no.

Lo atractivo del ToyFest son anécdotas de adquisiciones justo como las que mostré en esta entrada, o en ésta, o en ésta otra. Cuando se llene de expositores que sólo venden cosas nuevas a precios exorbitantes (como sucede con La Mole, La TNT o similares), el ToyFest perderá completamente aquello que lo volvía único.

A veces, los coleccionistas y fanáticos queremos todo bien fácil en las expos: no deseamos pagar cuota de admisión, esperamos que nuestras figuras cuesten 100 pesos y nos molestamos si no encontramos alguna pieza de nuestro agrado (aunque haya 100 expositores con 10,000 objetos a la venta). En este caso que expongo, creo que no hay incongruencia. Mi preocupación tiene fundamentos.

Me da gusto que le vaya bien al ToyFest y esto anime a otros vendedores a organizarse y crear eventos mensuales similares, como el Toy En Revolución. También sé que todo es negocio y alguien tiene que ganar dinero para mantener este asunto vivo. Pero no me gustaría ver que el ToyFest se transforme en "una expo más", en la que se termine cobrando 150 pesos para ver a los mismos expositores de siempre, que venden sus productos como si la gente no conociera Internet.

Por lo pronto, doy gracias que el ToyFest se mantenga todavía, pues me permitió encontrar todas estas adquisiciones en las cuales gasté menos del equivalente a 70 dólares. Además...

Nunca se tienen demasiados Shockwaves.

El Transformers Suitcase G1 fue el sexto regalo que llegó a la Colección con motivo de mi cumpleaños en 2015. Resta mostrar uno.