22 de diciembre de 2008

Sin lugar para los errores...

El sábado visitamos la hermana república de Satelitelandia para festejar el cumpleaños de la diva de Satélite —mejor conocida como la Master del Rock Band—. Aprovechamos para visitar la emblemática plaza de ese lugar y mientras Red seleccionaba su(s) regalo(s) navideño(s) cortesía de un servidor, visité la Sony Shop que ahí se encuentra. Me di una vuelta por la esquinita donde tenían las películas Blu–ray y entre docenas de chácharas, tenían No country for old men (10/48). Eso no es lo interesante del caso, ya que al ser un título relativamente reciente, no es nada difícil de encontrar. Si se fijan en la foto, notarán lo que convierte a esta noticia en algo más relevante: tenía un costo de 200 pesos (para nuestros amigos extranjero, 1 dólar son 13 pesos mexicanos al día de hoy). El costo regular de un Blu–ray promedio es de 300 pesos, alcanzando hasta los 750 si se trata de un título muy nuevo hecho en US o el mínimo de 230 si se trata de algún filme X en oferta. Obviamente, fui a corroborar el precio en varios lados, para cerciorarme de que lo que estaba viendo era una buena oferta. Y sí, efectivamente, en ningún lado estaba en menos de 350 pesos. Regresé, la tomé del estante y me aproximé a pagarla. Incluso el fulanito de la caja se sorprendió al ver el precio; la revisó, le pasó el scanner y... ¡zaz! ¡Sorpresa! No tenía chip. El tipo se me quedó viendo como diciendo “que sospechoso está esto”. Así que puse mi mirada de “ahí dice 200 y no voy a pagar ni un centavo más...”. Y sólo me dijo “Pues son 200 pesos”. Y pagué y me fui. Estoy casi seguro de que fue un error de etiquetas, pero esa no es mi bronca y en época navideña, es imperdonable. Mal para la Sony Shop, bien para mi.

Ayer en la noche, me hice de Independence Day (11/48), película que me sorprendió encontrar, ya que desde que inicié con este nuevo hobby de coleccionar cintas discos HD, no la había visto. Por ello la compré sin chistar a un precio un poco por encima del promedio de un BD normal. Hoy, que acompañé a unos panas de la oficina a realizar algunas compras navideñas, la vi por todos lados, y en muchas ocasiones, a un precio menor que el promedio. Ni modo, unas por otras.

Hoy en la mañana, me llegó este pequeño obsequio, cortesía de mis cuates de Warner en California. La novela gráfica Watchmen, muy en tono para la película homónima que llegará en un par de meses. Nunca la leí y el trailer de la película me pareció interesante. Me encuentro ante el dilema de leer la novela y —como suele suceder en lo que yo llamo la paradoja Bram Stoker’s Dracula— llenarme de decepción al ver la cinta o bien, ver la cinta primero, disfrutarla, para después complementar la experiencia con la novela. Todos los freaks lectores de este tipo de literatura coinciden en que no puedes NO leer esta chunche. Es como no ver Transformers: The Movie (1986) si te gustan los TF o como no jugar Half–Life si te gustan los FPS. Simplemente es pecado pasarla por alto. Me tomaré mi tiempo para pensarlo bien y se aceptan sugerencias al respecto.

Finalmente hoy fui a cambiar el certificado de regalo que recibí de mis suegros. Todo un detallazo: Spider–Man The High Definition Trilogy (12/48). Me aventé por el boxset porque a pesar de que Spidey 1 no me gustó tanto, la 2 si me latió bastante y pienso darle una mirada menos clavada a la 3, que en la primera vista me pareció horripilante. Tal vez ahora que la vea sin tanta expectativa fanática, le encuentre un lado bueno. Si no, pues directo a ML. Ya que tenía yo mi regalo en la mano, me entero que a algunos metros de distancia, la misma trilogía cuesta 150 pesos menos. El karma existe... terminé pagando la cantidad que me ahorré con Sony en otros lados. Malditos Tetrarcas de la Entropía.

Ya casi estoy de vacaciones, así que postearé muchos pendientes que tengo agendados. Y el riviú sale mañana, por supuesto. ¿Quieres saber más?

16 de diciembre de 2008

Transformer de la semana: Speedbreaker RID

“Speed limit? What speed limit?”

Buena semana prenavideña tengan todos los asiduos lectores de este blog (y aquellos que llegan por error o porque no tienen algo mejor que hacer). Poco a poco me acerco a mis merecidísimas vacaciones y al probable final de esta segunda temporada de reseñas. Ya hablaremos sobre eso después. A toda velocidad llega un Autobot que con seguridad, siempre encontrarás en el carril de alta velocidad. Es rojo, aunque su contraparte norteamericana es azul. Las señales de tránsito sofocan su creatividad y se enamora con facilidad de los autos con buena línea. Él es... ¡Speedbreaker RID!

¿Recuerdas cuando lo adquirí?

Para no variar, una aclaración: En la serie RID (Robots in Disguise) transmitida en Estados Unidos, el nombre del personaje es Side Burn, y al parecer, en algún momento se transforma en una versión más veloz con el creativísimo nombre de Super Side Burn. Por otro lado, la versión japonesa de la serie, llamada Car Robots, incorporó al personaje rojo con el nombre de Speedbreaker (también hubo versión azul y se llamaba igual). Luego entonces, como se trata de mi blog, mis reglas y mi todo, esta figura es Speedbreaker, muchas gracias. Speedy es uno de los tres hermanos que forman el triunvirato de vehículos Autobots, junto a X–Brawn y Prowl. Cada uno tiene una característica distintiva. Mientras que X–Brawn es el más fuerte y resistente, y Prowl (reseñado con anterioridad) es el más frío y calculador, Speedbreaker es el clásico impulsivo que vive a toda velocidad. A tono con esta lógica, su modo alterno es el de un Dodge Viper GTS.

—Que me corrijan los expertos, pero según yo, no hay un Viper GTS de línea con el V10 a flor de piel—

El modo alterno en el exterior es simplemente impecable. Con una escala aproximada de 1:36, este vehículo cuenta con todas los elementos característicos del Muscle Car que todos conocemos. Desde los ufanales como ojos de insecto, hasta los intakes en el cofre lo vuelven un modelo sumamente preciso. La línea es súper reconocible, pero por si existiera algún incrédulo, tenemos el emblema de la víbora justo al frente.

—Ahora que lo veo, creo que el signo Autobot está un poco chueco—

No tengo una sola queja acerca del cuerpo del automóvil; es una excelente representación del vehículo real. Como detalle adicional para los que gustan de los modelos a escala, las puertas se abren tal y como si se tratara de una réplica de coleccionista. Pero, todo lo bueno tiene que terminar en algún momento. Cuando comienzas a analizar con detenimiento los interiores, te percatarás de que, bueno... no hay interiores. Todas las partes del robot están contenidas dentro de la carrocería, incluso las armas se guardan o forman parte del modo alterno. Esto es un excelente logro por parte de los ingenieros que diseñaron este molde, pero no es perfecto y lo es menos si uno se pone muy exigente. Y por lo menos en este blog, esa es la idea.

—Estas puertas no incluyen seguro para niños—

Para empezar, una de las armas sí tiene un lugar para ‘almacenarla’, pero no se trata de un espacio diseñado con ese fin. Fácilmente, el arma se coloca dentro de las extremidades que permanecen a la altura del habitáculo. No es el mejor lugar, pero el contar con la posibilidad de autocontener las armas, es algo que muchos fanáticos vemos como un esfuerzo adicional de diseño. La otra arma es una parte quita/pon y se trata del bumper trasero, que forma la ballesta. El proyectil de ella toma la forma de un ‘escape’ y lo entrecomillo porque su diseño no es muy sutil. Y ni hablar de su colocación.

—Intenta meter un banano en este mofle—

Esas fruslerías salen sobrando ante el porte y precisión del modelo completo. El trabajo de pintura es muy bueno, y aunque no me encantan los rines dorados, hacen juego con el imponente motor y la personalidad vanidosa que en teoría tiene Speedbreaker. Obviamente, el tamaño fue el más claro impedimento para ocultar de una mejor manera los detalles robóticos. Vamos, hasta los objetos perceptibles desde el vidrio trasero tratan de pasar desapercibidos con una tenue insignia Autobot.

—Si esos son tanques de NOS, ya no juego—

Sería un pecado que un auto tan fabuloso no tuviera una excelente transformación. Speedy cumple con una que confundirá a muchos las primeras veces, sobre todo en un punto crítico que marca la diferencia entre obtener el robot en 30 segundos o tomarte 2 confusos minutos. Primero, comienzas retirando el bumper trasero (la ballesta), al igual que el proyectil y el arma dorada del interior. Con cuidado desdoblas las piernas y giras la cintura. La parte crítica radica en que necesitas colocar uno de los neumáticos frontales, dentro del pecho del robot —formado por el motor— y para ello necesitas realizar un par de giros complicados. Si dominas este paso, el resto es pan comido. La cabeza sale al girar la parte trasera del pecho y bastará acomodar los brazos para tener el resto listo.

¡Wow! Incluso ahora que veo las fotos por enésima ocasión, no deja de impactarme lo increíble que es esta figura. La compleja transformación es gratificante cuando contemplas un robot tan bien diseñado como Speedy, lleno de detalles, articulaciones y elementos atractivos. La cabeza y el rostro vienen directo de algún anime futurista con buen gusto. El estilo de cyborg con daño de batalla y la asimetría del cráneo le va muy bien al resto del cuerpo.

—No problemo—

El arma dorada se usa como una daga o como una pistola, dependiendo del mango con el que la coloques. La ballesta es un poco grande para el brazo, pero eso no significa que se vea mal. El toque de robot 'listo para cualquier eventualidad' se lo da el toldo que se convierte en un escudo tamaño familiar. Dicho aditamento está fijo al brazo, así que si no te agrada, ni modo.

—The robot with the golden dagger gun—

—¡No pasarás! —

Las partes que forman el capó en el modo vehículo están conectadas al cuerpo con plásticos tubulares y uniones esféricas. Ya sabemos cuales son los problemas con este tipo de uniones —con el tiempo, se vuelven flojas—. En teoría, deberían formar algo parecido a unas ‘alas’, pero sin importar que no permanezcan en alto, se siguen viendo bien. Las articulaciones permiten prácticamente cualquier posición que te venga en mente y el balance natural de la figura ayudará cada vez que tus ideas atenten contra la gravedad.

Si hay un punto que le resta puntos a la figura, algo quisquilloso lo admito, es una queja recurrente con esta línea: la falta de partes metálicas. Además de algunos detallitos mínimos y los tornillos, no hay partes rígidas y el plástico simple es muy evidente. El problema de estas figuras, en comparación con los Alternators por ejemplo, es que los colores claros evidencian que se trata de plástico (sobre todo en las partes blancas). El desgaste en las uniones es un ‘pero’ siempre, pero nada que no se pueda solucionar.

—Stranger on a strange land—

Speedbreaker es una de tantas razones por las cuales RID es una de mis líneas favoritas. El vehículo luce genial, lleno de detalle, colores y le hace justicia al auto que intenta emular. El robot, aunque con un exceso de partes plásticas, tiene un molde que rivaliza sin dificultad con los modelos más complejos vistos en las últimas líneas Transformers. Los detalles en contra son mínimos cuando se mira al robot y su transformación. Una adición obligada para aquellos fanáticos TF que gustan de los autos/robots. En verdad, te hará querer tener todas y cada una de las diferentes versiones que existen de él. Así de bueno es.


Costo actual MIC: entre 20 y 25 dólares
Costo actual loose: entre 5 y 15 dólares (a mi me costó 15)

Modo auto: 9.5
Modo robot: 9.5

Overall: 9.5
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And by "Online", I meant this...

Popular Mechanics, una de mis revistas favoritas de todos los tiempos,ha hecho algo increíble en mancuerna con Google: Subir a Books TODO su archivo desde el primer número en 1905, hasta el de Diciembre del 2005 para tenerlo disponible completamente GRATIS. ¡WOW! Esto, mis estimados, es una clara bandera indicadora de pelotas por parte de Hearst (compañía que posee los derechos de la publicación) y un claro indicio de la utopía que alguna vez soñé para internet: un archivo infinito de todas las publicaciones de la historia LIBRES de cualquier garrita comercial. Cabe señalar que otra gran revista, Popular Science, también entre mis favoritas, le entró a este viaje hacia una red más enriquecedora. Próximamente, Porno gratis sin límites. No, esperen, eso ya lo tenemos...

Aqui vemos la portada del mes en el que nací (gracias) y les incluyo el link para que comiencen a navegar en 100 años de una increíble revista. Ahora, si tuviéramos los increíbles artículos de la versión latinoamericana a partir del 2006, la dicha sería triplicada.
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15 de diciembre de 2008

Mis últimos regalos de Navidad...

...y cuando digo los últimos, hablo en serio. Cero Transformers, cero películas, cero todo lo demás. Por lo menos de mi parte para mi, por supuesto. Cualquier regalo que gusten hacerme (guiño x2) será bien recibido. Ya más o menos saben cuales son mis gustos. De izquierda a derecha tenemos: Constantine (#6), Blade Runner (#7) y The Ultimate Matrix Collection (#8 y #9). Para los que tienen la duda, las dos primeras partes de la trilogía si están dentro de mi lista, mientras que la última... bueno, digamos que prefiero jugar The Path of Neo cuando siento la necesidad de una tercera (el juego me gusta mucho, aunque no lo crean). Y Animatrix dista mucho de ser una película, pero es un buen producto como para pasar el rato.
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14 de diciembre de 2008

¡Corre Seeker Perdido!

Más regalos prenavideños. Un Starscream The Movie G1 Deco que me encontré en un tianguis a un precio para reirse (#354). Dos Blu-rays más para la filmoteca: Run Lola Run y The Lost Boys (#4 y #5). Por cierto, estuve sacando cuentas y creo que serán 48 películas para mi colección de películas favoritas en Blu-ray en vez de 28. My bad...

Mi jefe me prestó Kung Fu Panda para verla (no lo he hecho). Y pues para amenizar la noche de películas domingueras, un par de chelitas Noche Buena. Para nuestros amigos del extranjero, la cerveza Noche Buena sólo se vende en temporada navideña en México y es una delicia. Salucita.
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