Corría el año de 1993. Cursaba el último año de secundaria. A esas alturas, ya era muy fan de las tarjetas de superhéroes coleccionables —que después me llevarían a ser comprador asiduo de cómics—. La primera serie que coleccioné fue la Marvel Universe II, la cual apareció en 1991. A partir de ella, adquirí prácticamente todas las tarjetas de Marvel que llegaron al mercado en los 4 años posteriores. En 1993, las tarjetas del universo Marvel ya iban en su cuarta serie. El sobre contenía 10 tarjetas y si la memoria no me falla, cada sobre costaba 7 nuevos pesos.
Durante el último año de secundaria, teníamos como costumbre ir los sábados muy temprano a jugar basketball a unas canchas que estaban más o menos cerca de la escuela. Dedicábamos una hora o tal vez hora y media a algunos partidos y al final, rematábamos con tiros de fantasía imposibles. Sí, era imposible que entraran en las posiciones desde donde los tirábamos. Al finalizar, acudíamos a un tianguis cercano para saciar la sed con aguas gaseosas de sabores. Para quien tuviera la duda y viva en el DF, me refiero al tianguis del Colegio Partenón. Como sea, el caso es que mientras bebíamos nuestras religiosas gaseosas, curioseábamos por el lugar en busca de alguna cháchara para comprar.
Un sábado de 1993, justo después de comprar nuestras aguas gaseosas llegamos a un puesto que vendía juguetes y sí, adivinaron... paquetes de tarjetas Marvel. Tenían 4 sobres de la serie IV, la cual coleccionaba en ese momento. Después de comprar las bebidas y unas papás fritas de cazuela, sólo tenía dinero suficiente para comprar UN paquete y regresar a casa. Entonces, elegí el tercero del grupito, pagué y comenzamos a caminar para seguir nuestro recorrido.
"Ya, ya, no, ya, ya, no, mmhmm no, ya... ¡¡¡NO MAMEEEEEEEEEEEEEEEN!!!".
No llegué a la décima tarjeta. La razón: la novena tarjeta era una Ultra Especial. Comencé a correr por todo el pasillo del tianguis, saltando y gritando "YES! YES! YES!". Mis amigos, estoicos, veían mi ridículo y bebían su gaseosa.
Cada serie cuenta con tarjetas 'Especiales', que se producen en cantidades muy limitadas para elevar su rareza y, por supuesto su precio. Las tres primeras series Marvel Universe contaron con un grupo de tarjetas holográficas. Eran difíciles de conseguir, pero de vez en cuando, una te llegaba a salir en un paquete o las veías listas para comprar en las tiendas de cómics. Para la serie IV, las tarjetas 'Especiales' fueron reemplazadas por 9 tarjetas con acabado metálico en las cuales aparecían los personajes principales del entonces recién formado Universe 2099. Se veían bien, pero no se comparaban con los hologramas vistos en las series anteriores.
Marvel decidió inventar un nuevo Santo Grial entre los coleccionistas de tarjetas. En la serie IV incluyó UN holograma, además de las tarjetas especiales antes mencionadas. El holograma era justo el que aparece en la imagen: el H–IV Spider–Man vs. Venom.
¿Qué tan especial era? Bueno, en cada caja cerrada, venían 36 paquetes con 10 tarjetas cada uno, es decir, 360 tarjetas. En cada caja, venían cerca de 6 tarjetas 2099, lo que se traduce en una por cada 6 paquetes. Las probabilidades de conseguir uno eran 1 entre cada 60 tarjetas.
El H–IV se incluía en una de cada 5 cajas. Esto significa que en 1 de cada 180 paquetes estaba el Grial. Las probabilidades de conseguirla era de 1 entre 1,800.
Yo sabía que la tarjeta existía porque venía marcada en el Checklist de la serie, pero nunca había visto una. De hecho, en ese entonces, la tienda Comics S.A. ofrecía UNA caja cerrada de tarjetas a cambio del famoso holograma. Cada caja costaba alrededor de 250 nuevos pesos. Hasta antes de la gran devaluación del peso —que ocurriría un año después—, era posible comprar el videojuego más nuevo para Sega Genesis o SNES (como Mortal Kombat II, por ejemplo) con 180 nuevos pesos. La caja entonces era más costosa que eso.
Esa tarjeta se convirtió en una de mis posesiones más preciadas. Solía llevarla a todos lados, en parte, porque pocos me creían cuando contaba la historia de cómo la conseguí y lo rara que era. Cuando intercambiaba tarjetas en el puesto ambulante afuera de Plaza Universidad, en no menos de 15 ocasiones me ofrecieron desde dinero, hasta videojuegos. ¡Ah! El tipo del puesto me ofreció un Walkman. Obvio no acepté. Era muy valiosa para mi
En 1995, ya cursaba la Preparatoria. Después de la devaluación de 1994, ya no compraba tantos cómics o tarjetas como solía hacerlo. De hecho, prácticamente había detenido ya mi afición. La beca que recibía entonces por parte de mis padres, apenas me alcanzaba para uno que otro videojuego cada dos o tres meses. Y también estaban las salidas obligadas con los amigos.
Ese año, la situación en casa se complicó mucho. Como muchas familias, atravesamos problemas económicos graves. Ante la falta de dinero para adquirir libros y pagar la colegiatura de la escuela, me vi en la necesidad de vender muchas de las cosas relacionadas con mi afición por los cómics. Un triste día de 1995, acudí a una tienda de coleccionables cerca del Metro Etiopía en donde, según el rumor, pagaban bien los artículos. Fue entonces que, con todo el dolor del mundo, vendí mi preciado holograma.
Recibí 400 pesos por él...
(Violines.mp3)
Nunca intenté recuperarlo. La tienda cerró al año siguiente y yo, pues entré a la Universidad y me ocupé de otras cosas.
Hace un par de semanas, mientras buscaba cualquier tontería en Internet, recordé el famoso holograma. Me causó curiosidad saber cual sería su valor actual. Entré a Mercado Libre y había como 4 vendedores que lo tenían. Y sonreí.
"¿Por qué no?".
Un viernes acudí a la cita con el vendedor y al verlo, recordé todo lo que comenté en los párrafos anteriores: la suerte de obtenerlo, lo mucho que me emocionó y la tristeza por perderlo. En su momento, lo sacrifiqué para conseguir el dinero necesario para pagar cosas importantes para mi educación. Recuerdo que vendí muchos cómics y tarjetas, colecciones completas, ediciones especiales. Pero nada me dolió tanto como el H–IV.
Comprarlo, 16 años después de perderlo, me costó 500 pesos.
En este breve video que grabé se puede ver lo increíblemente bien hecho que está el holograma. Puedo decir sin mentir que es el mejor holograma que he visto en toda mi vida. Es genial y lo que se ve a simple vista lo demuestra. De eso no hay duda.
Mentiría al decir algo como "aprendí la valiosa lección de no perder tus posesiones valiosas" o "me volví más desapegado de mis bienes materiales". Honestamente, creo que lo que aprendí fue muy ambiguo. Sé que ningún objeto es irrecuperable, pero también me queda claro que las cosas materiales siempre son valiosas por el costo sentimental que despositamos en ellas.
Nunca sabré quien se quedó con mi tarjeta original. Si la vendió o la guardó para regalársela a sus hijos. Si alguien la intercambió por algún objeto que siempre había soñado tener. Si era la pieza que le faltaba a alguien para completar su colección de tarjetas favorita. Creo que lo más seguro es que esa tarjeta ahora, debe tener como una docena de historias que giran a su alrededor.
La que compré hace un par de semanas ahora tiene las mías.
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17 de octubre de 2011
Idea Suelta: Cuando recuperas un tesoro perdido
16 de octubre de 2011
De vuelta a mi pasatiempo favorito...
Aprovecho mientras veo el partido de perder a los Cowboys para ponerme al día con mis colecciones. Habrán notado que esto ha estado muerto durante las últimas semanas. Esto se debió a que me la he pasado últimamente videojugando. Muchos juegos nuevos buenos + ganas de jugarlos = cero tiempo para otros hobbies.
Ayer sábado, 3 días antes del lanzamiento oficial en mi país, conseguí esto: Batman Arkham City Collector's Edition. Y la encontré en uno de esas tiendas en donde, por lo regular, nunca encuentras nada relevante. Al parecer, la gente que trabaja ahí no tenía idea del embargo que tienen este tipo de juegos con lanzamientos programados. Suerte para mi.
No soy mucho de adquirir ediciones especiales de videojuegos con collectibles adicionales...
...bueno, casi no lo hago. Pero fui muy fan de Arkham Asylum y ante la opción de adquirir esta edición con un pequeño descuento y con la posibilidad de jugarlo el fin de semana previo a su lanzamiento, no lo dudé.
Llevo como 4 horas de juego y sí creo que es uno de los mejores títulos que he jugado en lo que va del año y, probablemente, uno de los mejores de los últimos 5 años. Aunque no sean fans del encapotado, deberían darle una checada. Como si necesitaran que les dijera esto para que lo hicieran...
Tengo que pensar en algún lugar para poner las figuras no transformables coleccionables que tengo. Ya son varias y esta última luciría bastante bien junto a las otras.
Gracias a mi hermano, que también es un entusiasta del cubo Rubik, conseguí esta grandiosa pieza de ingeniería: el DaYan 5. Digamos que es como el Bugatti Veyron de los Rubik. Es un speed cube diseñado justo para romper marcas de tiempo.
Viene con su tarjeta que certifica su autenticidad y la garantía de su funcionamiento impecable. Además, tiene múltiples niveles de ajuste para dejarlo justo a la medida de las capacidades de tus dedos. Después de utilizarlo, cualquier otro cubo ordinario parece poca cosa.
Ya veremos si con él puedo romper mi marca de 01:01:141. Lejos de cualquier marca mundial, claro, pero por algo se empieza.
También aproveché la tarde para tomar algunas fotos de robots transformables que tenía pendientes. Con esto, anuncio mi retorno a mi pasatiempo favorito. Ya verán las actualizaciones en el transcurso de la semana.
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20 de septiembre de 2011
Shockwave DOTM, bienvenido...
El viernes pasado, por fin encontré en mi Walmart de confianza a Shockwave (#1,416). Probablemente una de las tres figuras de la línea DOTM que más ganas tenía de adquirir se une a mi subcolección del personaje. Nota mental: tomar una foto.
También encontré a Laserbeak (#1,417), a quien ya había visto en otras tiendas. También vi al Ark, pero mi presupuesto no cooperó para adquirirlo. Tendrá que esperar.
Así como llegó, pasó a la lista de 'Figuras por Abrir'. Hice un cálculo y si abro/acomodo alrededor de 20 figuras nuevas por fin de semana, terminaré de acomodar la Bóveda justo a fin de año. Ahora sólo falta que me decida a hacerlo...
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15 de septiembre de 2011
7.1 kinds of awesome aural bliss
Mi más reciente adquisición. Por cuestiones del trabajo y la vida social, mis horarios para videojugar se han movido al rango 'Pasadita de las 11:00 pm'. Y bueno, la verdad es que tengo una muy buena configuración 6.1 en mi Home Theater que proviene de mi siempre fiel Harman Kardon. Y, como muchos de ustedes, disfruto el sonido alto sin distorsión en mis películas y videojuegos. El problema es que de un tiempo para acá, por el horario que manejo, me he visto en la necesidad de jugar con audífonos. Estéreo. Sí, así como se escuchaban las cosas en la década de 1980.
Gracias a los Turtle Beach Ear Force X41, ahora disfrutaré de sonido Dolby Digital de hasta 7.1 canales de manera inalámbrica en mis juegos. Los pedí la semana pasada y ayer por la tarde llegaron. Los conecté, configuré y probé de inmediato con un par de títulos. Mi primera impresión fue de grata sorpresa. El sonido es excelente, tanto o más como lo mencionado en las reseñas que había leído. El sonido es fuerte y claro. Además, el efecto de audio espacial —aunque al principio es desconcertante— cumple perfectamente su función de simular la ubicación de los altavoces que completan el setup 5.1 o 7.1. Y la gran ventaja de escuchar sin cables, en un equipo cómodo y con poco peso, se agradece bastante.
Creo que con ellos tengo ya el equipo suficiente para disfrutar mis sesiones de juego nocturno de la mejor manera posible. No son un sustituto para un equipo HT real, pero debe ser lo que le sigue en escala de placer auditivo. Se los dice un gran entusiasta del A/V.
Y si alguna vez, por cuestiones del karma, llega a este espacio la chica del Geek Squad que, categóricamente, me dijo que "no existían los audífonos 5.1", le presento estos que decodifican Dolby Digital 7.1. Ellos son parte de un grupo inexistente real de dispositivos con certificación Dolby para tal propósito. Más info al respecto aquí. Sería bueno que se informara, para el día que se tope con un sujeto menos zen que un servidor. Y bueno, para ser una profesional en su trabajo...
Como nota al margen, me pareció decepcionante que La Saga de Star Wars Blu–ray no incorporará el optimizador THX para el ajuste de los parámetro de audio y video. Por lo menos el disco de Phantom Menace no lo trae. Tuve que utilizar el incluido en el Blu–ray de Toy Story para comprobar la separación adecuada de los canales. Gracias Pixar.
Happy Gaming.
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12 de septiembre de 2011
La Fuerza llegó temprano
El viernes pasado, me di una vuelta por Mixup y ahí estaba, junto con otra docena de estrenos menos importantes, La Saga Completa de Star Wars en Blu–ray. Creo que tardé más en escribir este post que en comprarla y tomarle la respectiva foto farola justo afuera de la tienda...
El próximo fin de semana es el puente patrio. Destinaré un día completo para ver las películas en orden (sí, todas) y tal vez el siguiente fin ver los extras. Por lo pronto, reajustaré los niveles del Harman Kardon para tenerlo a tono y explotar el track de audio HD de la mejor manera posible. Y claro, la colección ya tiene un lugar de honor en la espiral Blu–ray...
Aunque no durará mucho ahí. Todo este año he olvidado actualizar mis adquisiciones BD y acomodarlas. Tengo alrededor de 40 películas que no aparecen en la imagen (entre nuevas y otras que después de ver no acomodé). Cuando tome la foto de la victoria/derrota, la pondré por aquí.
En teoría, la fecha oficial de lanzamiento era el 14 de Septiembre. Ignoro si todo el mundo ya comenzó a venderla o sólo fue una distracción aislada de la tienda. La Saga Completa tiene "descuento" en Mixup. De 1,700 y algo está en... ¡1,399! Sí, el viejo truco de subirle pa' bajarle. Sí incluye la litografía de colección de regalo. A mi me tocó la de Yoda y Luke en Dagobah. Olvidé tomarle foto, pero luego actualizo el post.
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