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30 de abril de 2015

Idea Suelta: Dakara, el mejor juego de mesa


"Hasta los peores noviazgos dejan algo positivo". Esta es un frase de un hombre muy sabio. Muy alcohólico, pero sabio. Este pedazo de conocimiento siempre viene a mi mente cuando pienso en el tema que estoy a punto de abordar. Y es que la única cosa buena que me dejó una terrible relación con una novia preparatoriana fue justamente el Dakara.

Conocí el juego durante el verano de 1995. Fue en casa de unos parientes de la antes mencionada. Éramos cuatro tipos sin algo mejor que hacer un día durante las vacaciones. "¿Jugamos Dakara?", preguntaron los anfitriones fans del juego. Mi entonces pareja también resultó fanática del asunto. "Te va a encantar, es lo mejor", no paraban de decir. Mi actitud mamona se mostraba escéptica. Para ser honestos, en ese entonces no tenía un "juego de mesa favorito". Había jugado de todo, pero nada que me hiciera otorgar ese título de manera categórica.

5 minutos de juego después, ya estaba enganchado. Tal vez ayudó un poco que el entorno en ese momento era en extremo competitivo. Ellos no perdonaban, mi pareja tampoco y yo, menos. Todos queríamos ganar. Tres horas de juego después, gané. Pero no sólo eso, estuve muy cerca de romper la marca histórica que ellos tenían registrada en la tapa de la caja del juego. Era un hecho: ya era fan del Dakara.

Toda la semana siguiente, le hablé a todo el mundo de aquel juego que acababa de conocer. Poca gente con quien hablaba de él lo conocía y nadie en mis círculos cercanos lo tenía. Era una pena. Muchas veces estuve a punto de comprarlo, pero no lo hice porque en mi escala de prioridades, siempre ganaban los videojuegos, los cómics o las tarjetas coleccionables.

Varios meses después, cuando aquella relación había terminado y me ocupaba de otros asuntos (un viaje a PeriCoapa para adquirir videojuegos, cómics y tarjetas coleccionables), recordé el adictivo juego. Sacrifiqué el dinero que llevaba para mi misión y en el entonces Aurrerá de Miramontes, por fin lo compré. Su precio, 80 y tantos pesos. Tenía descuento y sólo quedaban dos.

Después, se convirtió en un asiduo de reuniones con amigos y tardes con la familia. Mi Dakara estuvo alrededor de 5 años en casa aproximadamente, hasta que un día, se lo presté a un amigo (cuya familia era adicta a ese juego, gracias a mí) y nunca lo devolvió. Nota mental con respaldo en blog: nunca jamás volver a prestar un juego de mesa.

Y ya, esa es la historia. Así pasaron casi 10 años sin pensar de nuevo en el juego de la caja verde. Eso hasta que un día, durante una conversación con Red, salió la pregunta: "¿alguna vez jugaste Dakara?". Y desde el 2010 inició una búsqueda intermitente por conseguir una copia del juego. Búsqueda infructosa, sobra decir. Un dealer de videojuegos (quien también vende juegos de mesa) me colocó en una "lista de espera", en la cual había quiensabecuantaspersonas interesadas. "Ese juego ahora se cotiza muy alto porque ya no se edita", decía una de las justificaciones. Me sonó a "voy a ver quien me ofrece más y se lo vendo". Fue así como aborté la misión

Cuando lo llegué a ubicar muchas veces en Mercado Libre, estaba en estados muy lamentables: tablero roto, incompleto, sin caja o con manchas de comida. Durante cinco largos años, dedicaba mis ratos de búsqueda libres dentro del plástico transformable para intentar recuperar el Dakara. A finales del año pasado, una inusual oleada del juego llegó a eBay. Deadstock, supongo, pues la gran mayoría eran nuevos. El asunto es que muchos vendedores no enviaban a México y muchos otros sólo lo hacían mediante el nefasto Global Shipping Program, el cual carga impuestos aunque el producto no supere la cantidad límite.

A finales de enero, apareció un vendedor que tenía una edición norteamericana NUEVA del juego, al insuperable precio de 50 dólares. Y sí, es la que pueden ver en la imagen abridora de esta entrada. Un esperado regalito que me di con motivo de mi cumpleaños el pasado mes de febrero. ¡Por fin!

Una semana más tarde después de recibirlo, en un tianguis de chácharas...

Ajá, un Dakara, edición mexicana, justo como el que tuve. 95% completo. Pinche timing, ¿no? Entonces...

Ahora tengo DOS Dakaras, en diferentes versiones, cuando hace un par de meses sufrí por tener uno. La suerte y la paciencia del Buda™ aplican para todo, queda claro.

En un inicio, dudé mucho acerca de conservar ambas ediciones. Después de todo, aunque aquella que encontré en el tianguis no estaba completa, sí tenía todo lo suficiente como para jugarlo sin problemas, dejándome un Dakara MIB para vendérselo a algún fanático de culto del juego de mesa. Por otro lado, también podría conservar el nuevo y vender el viejo a una cantidad interesante (más acerca de eso, abajo).

Después pensé, "si vuelvo a perderlo, ¿no sería conveniente conservarlo como backup?". Cuando le daba vueltas a esa idea, llegó una todavía mejor. El juego acepta un límite mínimo de 2 jugadores y uno máximo de 6. Si tengo dos versiones del juego podría elevar el máximo a 12. ¡BOOM! Sólo de imaginar las posibilidades de una sesión así, eliminaron por completo la idea de vender alguno de ellos. Ahora que tenía dos juegos, el potencial de diversión se multiplicó. Eso fue hasta que vi con detenimiento la parte trasera de las cajas, aparentemente similares.

Evidentemente, el idioma es la primera diferencia (esperada) entre las ediciones. En la foto de arriba pueden ver la charola del banco de la versión nacional. Con espacio para las seis denominaciones de billetes, las tarjetas doradas y los pases de abordar, además de un pequeño hueco para las fichas, peones y el dado utilizado en el juego.

Aquí está un acercamiento al equivalente en la edición norteamericana. Ésta incluye un segundo tablero en vez del contenedor de plástico de la edición nacional. Aunque la solución de los gringos fue más elegante para darle su espacio al banco del juego, la solución mexicana resulta más práctica. Pero, además de eso, los observadores ya habrán notado ahora la gran diferencia entre ediciones: la norteamericana tiene dos denominaciones más de billetes. "¿Y? Entre más billetes, más diversión, ¿no?", dirá el distraído. Pues no, esto sólo es señal de una diferencia mucho más radical...

El Dakara mexicano incluye un total de 30 millones en billetes de 6 denominaciones, mientras que el estadounidense incluye sólo 3 millones en 8 denominaciones. Por la época en la cual salió el juego —finales de los 80—, no es extraño pensar que para hacerlo más afín al público objetivo (y ahorrar costos de impresión), quienes compraron la licencia francesa del juego original optaron por un conteo más similar a nuestra moneda de aquel entonces. Y recuerden que se manejaban muchos ceros y cantidades millonarias.

El ejemplo más claro de esta diferencia de capital son los montos en las casilllas, como la de la imagen anterior. La casilla gringa "Cobra 500 y vuela a donde quieras"...


...se convierte en "Cobra 5,000 y vuela a donde quieras" en la mexicana. La proporción en la paga/ganancia de la versión mexicana es de 10 a 1 siempre. Esto de entrada, significa que no será posible utilizar los tableros/tarjetas/dinero de manera indistinta. Tal vez sí es posible utilizar la cantidad de billetes 10 veces superior del Dakara mexicano en la edición gringa (aunque esto representaría un problema para pagar las denominaciones más bajas). Y, definitivamente, utilizar la papelería gringa en la edición nacional no aplica, pues el dinero se terminaría muy rápido. Ya tengo pensadas un par de soluciones para integrar los dos juegos y volverlos una experiencia homogénea.

Y a todo esto, ¿de qué coños trata el Dakara? ¿Cómo es posible que un tablero tan simple, billetes ficticios y un montón de tarjetas resulten en el mejor juego de mesa de la historia? Eso es lo que vuelve al Dakara tan atractivo y adictivo: su simpleza. La premisa es apostar y volverte el jugador con más dinero, mientras visitas exóticos lugares alrededor del mundo. Es como Monopoly (o Turista, para nuestros amigos que sólo ven TV abierta) sin todo lo que vuelve complicado y tedioso al juego.

"Es lo que harían los magnates del Monopoly cuando están de vacaciones", fue la definición con la que alguna vez describí al juego, en el cual la suerte ayuda, pero la probabilidad y estadística te ayudarán a conseguir la victoria. Durante el tiempo que estuvo en casa, logré imponer una marca que superó a aquella cantidad de los anfitriones que me presentaron el juego. Desde entonces, la tradición de marcar con pluma el interior de la caja para actualizar el record, mantenía al juego vivo y, en ocasiones, lo volvimos más interesante al apostar dinero real (en proporciones terrenales, claro) a fin de armar una suma que se llevaría el ganador.

Si tienen la oportunidad de adquirirlo, háganlo. Si conocen a alguien que lo tenga, pídanlo prestado (a mí no, obvio). Ya me contarán si les pareció genial o no. Y si lo van a comprar, no paguen las cantidades exorbitantes que piden en sitios como Mercado Libre. Aquí, regularmente va un extenso "¡Ja ja ja...!" ante el precio demente que piden algunas personas por sus productos. No haré eso esta vez. Pero por si necesitan un parámetro para saber si pagan lo justo, les diré que el Dakara usado, 95% completo, con el tablero en excelente estado, un par de fichas perdidas (reemplazables) y alrededor de 15 billetes faltantes (sustituibles), me costó 200 pesos.

Sí es el mejor juego de mesa que conozco, pero nunca pagaría una cifra de cuatro dígitos por él. Hay niveles de locura, chavos.

Ahora, como ha sucedido con muchas cosas que se mantienen vivas más por las nostalgia que por su valor real, tengo un poco de miedo de jugarlo y que no resulte tan divertido como lo fue cuando era adolescente. Red muere por jugar, en gran medida, por todas las anécdotas que le he platicado acerca de él. Creo que la disposición y el core del juego son lo suficientemente buenos como para resistir y convencer a las generaciones devotas del Beer Pong y Rock Band en las reuniones. Así de bueno es Dakara.

Me encuentro en la búsqueda de cuatro sujetos que quieran divertirse durante un par de horas. Ya les contaré si el juego envejeció bien o no.

Este fue otro regalo que, como comenté, me di en mi pasado cumpleaños. Pero como no tiene nada que ver con Transformers, no entrará en el conteo oficial.

Y para que ésta entrada tenga que ver con Transformers, aquí va la siguiente imagen...

Los dejo para terminar de darle una ordenadita a La Bóveda y disfrutar Age of Ultron en IMAX 3D al rato. A ver cuántas veces termino viendo esta película en cine.

Feliz día del niño que recupera juegos de mesa increíbles de la adolescencia.

(¿?)

:)
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19 de octubre de 2011

AVENGERS... TRANSFORM AND ROLL OUT!!!

¿Ya habían visto una foto así? ¿No? Yo tampoco. Se me ocurrió mientras tomaba a Spidey y a Venom de su repisa para la entrada del pasado lunes. Es una pena que la línea Crossovers: Marvel haya sido cancelada y todavía peor fue que las últimas figuras hayan sido sólo repaints.

En una de esas, la reactivan con el furor de la película que se estrenará el próximo año. ¿Ya vieron el trailer? ¿Yo? Como 50 veces. Aquí se los dejo para que lo chequen en caso de que no lo hayan visto o lo quieran ver de nuevo.


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17 de octubre de 2011

Idea Suelta: Cuando recuperas un tesoro perdido

Corría el año de 1993. Cursaba el último año de secundaria. A esas alturas, ya era muy fan de las tarjetas de superhéroes coleccionables —que después me llevarían a ser comprador asiduo de cómics—. La primera serie que coleccioné fue la Marvel Universe II, la cual apareció en 1991. A partir de ella, adquirí prácticamente todas las tarjetas de Marvel que llegaron al mercado en los 4 años posteriores. En 1993, las tarjetas del universo Marvel ya iban en su cuarta serie. El sobre contenía 10 tarjetas y si la memoria no me falla, cada sobre costaba 7 nuevos pesos.

Durante el último año de secundaria, teníamos como costumbre ir los sábados muy temprano a jugar basketball a unas canchas que estaban más o menos cerca de la escuela. Dedicábamos una hora o tal vez hora y media a algunos partidos y al final, rematábamos con tiros de fantasía imposibles. Sí, era imposible que entraran en las posiciones desde donde los tirábamos. Al finalizar, acudíamos a un tianguis cercano para saciar la sed con aguas gaseosas de sabores. Para quien tuviera la duda y viva en el DF, me refiero al tianguis del Colegio Partenón. Como sea, el caso es que mientras bebíamos nuestras religiosas gaseosas, curioseábamos por el lugar en busca de alguna cháchara para comprar.

Un sábado de 1993, justo después de comprar nuestras aguas gaseosas llegamos a un puesto que vendía juguetes y sí, adivinaron... paquetes de tarjetas Marvel. Tenían 4 sobres de la serie IV, la cual coleccionaba en ese momento. Después de comprar las bebidas y unas papás fritas de cazuela, sólo tenía dinero suficiente para comprar UN paquete y regresar a casa. Entonces, elegí el tercero del grupito, pagué y comenzamos a caminar para seguir nuestro recorrido.

"Ya, ya, no, ya, ya, no, mmhmm no, ya... ¡¡¡NO MAMEEEEEEEEEEEEEEEN!!!".

No llegué a la décima tarjeta. La razón: la novena tarjeta era una Ultra Especial. Comencé a correr por todo el pasillo del tianguis, saltando y gritando "YES! YES! YES!". Mis amigos, estoicos, veían mi ridículo y bebían su gaseosa.

Cada serie cuenta con tarjetas 'Especiales', que se producen en cantidades muy limitadas para elevar su rareza y, por supuesto su precio. Las tres primeras series Marvel Universe contaron con un grupo de tarjetas holográficas. Eran difíciles de conseguir, pero de vez en cuando, una te llegaba a salir en un paquete o las veías listas para comprar en las tiendas de cómics. Para la serie IV, las tarjetas 'Especiales' fueron reemplazadas por 9 tarjetas con acabado metálico en las cuales aparecían los personajes principales del entonces recién formado Universe 2099. Se veían bien, pero no se comparaban con los hologramas vistos en las series anteriores.

Marvel decidió inventar un nuevo Santo Grial entre los coleccionistas de tarjetas. En la serie IV incluyó UN holograma, además de las tarjetas especiales antes mencionadas. El holograma era justo el que aparece en la imagen: el H–IV Spider–Man vs. Venom.

¿Qué tan especial era? Bueno, en cada caja cerrada, venían 36 paquetes con 10 tarjetas cada uno, es decir, 360 tarjetas. En cada caja, venían cerca de 6 tarjetas 2099, lo que se traduce en una por cada 6 paquetes. Las probabilidades de conseguir uno eran 1 entre cada 60 tarjetas.

El H–IV se incluía en una de cada 5 cajas. Esto significa que en 1 de cada 180 paquetes estaba el Grial. Las probabilidades de conseguirla era de 1 entre 1,800.

Yo sabía que la tarjeta existía porque venía marcada en el Checklist de la serie, pero nunca había visto una. De hecho, en ese entonces, la tienda Comics S.A. ofrecía UNA caja cerrada de tarjetas a cambio del famoso holograma. Cada caja costaba alrededor de 250 nuevos pesos. Hasta antes de la gran devaluación del peso —que ocurriría un año después—, era posible comprar el videojuego más nuevo para Sega Genesis o SNES (como Mortal Kombat II, por ejemplo) con 180 nuevos pesos. La caja entonces era más costosa que eso.

Esa tarjeta se convirtió en una de mis posesiones más preciadas. Solía llevarla a todos lados, en parte, porque pocos me creían cuando contaba la historia de cómo la conseguí y lo rara que era. Cuando intercambiaba tarjetas en el puesto ambulante afuera de Plaza Universidad, en no menos de 15 ocasiones me ofrecieron desde dinero, hasta videojuegos. ¡Ah! El tipo del puesto me ofreció un Walkman. Obvio no acepté. Era muy valiosa para mi

En 1995, ya cursaba la Preparatoria. Después de la devaluación de 1994, ya no compraba tantos cómics o tarjetas como solía hacerlo. De hecho, prácticamente había detenido ya mi afición. La beca que recibía entonces por parte de mis padres, apenas me alcanzaba para uno que otro videojuego cada dos o tres meses. Y también estaban las salidas obligadas con los amigos.

Ese año, la situación en casa se complicó mucho. Como muchas familias, atravesamos problemas económicos graves. Ante la falta de dinero para adquirir libros y pagar la colegiatura de la escuela, me vi en la necesidad de vender muchas de las cosas relacionadas con mi afición por los cómics. Un triste día de 1995, acudí a una tienda de coleccionables cerca del Metro Etiopía en donde, según el rumor, pagaban bien los artículos. Fue entonces que, con todo el dolor del mundo, vendí mi preciado holograma.

Recibí 400 pesos por él...

(Violines.mp3)

Nunca intenté recuperarlo. La tienda cerró al año siguiente y yo, pues entré a la Universidad y me ocupé de otras cosas.

Hace un par de semanas, mientras buscaba cualquier tontería en Internet, recordé el famoso holograma. Me causó curiosidad saber cual sería su valor actual. Entré a Mercado Libre y había como 4 vendedores que lo tenían. Y sonreí.

"¿Por qué no?".

Un viernes acudí a la cita con el vendedor y al verlo, recordé todo lo que comenté en los párrafos anteriores: la suerte de obtenerlo, lo mucho que me emocionó y la tristeza por perderlo. En su momento, lo sacrifiqué para conseguir el dinero necesario para pagar cosas importantes para mi educación. Recuerdo que vendí muchos cómics y tarjetas, colecciones completas, ediciones especiales. Pero nada me dolió tanto como el H–IV.

Comprarlo, 16 años después de perderlo, me costó 500 pesos.



En este breve video que grabé se puede ver lo increíblemente bien hecho que está el holograma. Puedo decir sin mentir que es el mejor holograma que he visto en toda mi vida. Es genial y lo que se ve a simple vista lo demuestra. De eso no hay duda.

Mentiría al decir algo como "aprendí la valiosa lección de no perder tus posesiones valiosas" o "me volví más desapegado de mis bienes materiales". Honestamente, creo que lo que aprendí fue muy ambiguo. Sé que ningún objeto es irrecuperable, pero también me queda claro que las cosas materiales siempre son valiosas por el costo sentimental que despositamos en ellas.

Nunca sabré quien se quedó con mi tarjeta original. Si la vendió o la guardó para regalársela a sus hijos. Si alguien la intercambió por algún objeto que siempre había soñado tener. Si era la pieza que le faltaba a alguien para completar su colección de tarjetas favorita. Creo que lo más seguro es que esa tarjeta ahora, debe tener como una docena de historias que giran a su alrededor.

La que compré hace un par de semanas ahora tiene las mías.
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21 de julio de 2011

Hace 2 semanas encontré esto en un Walmart...

...mientras compraba las cosas de la despensa. Me intrigó la etiqueta que dice "Exclusivo de la Película". No conocía esta figura. Después de buscar un poco más, me enteré que se trata de Optimus Prime MechTech Deluxe DOTM (#1,408) exclusivo de... adivinaron, Walmart. Se supone que es parte de un selecto grupo de figuras que sólo venderá la cadena de tiendas de autoservicio, pero yo sólo vi ésta.

Dato de trivia: mientras veía el empaque en la fila para pagar, noté que en la imagen de la parte trasera se ven claramente las ligas transparentes que se usan para mantener partes pequeñas de una figura empacadas en su lugar. ¿Las ven? Mal, ¿no? Si hay un manual para principiantes en fotografía de producto, algo que prohiba esto debe estar como en las 12 primeras páginas.

El sábado pasado, compré esta figura en el Centro de la ciudad. Captain America Transformers Crossovers: Marvel (#1,409). Me faltan un par de figuras para completar esta línea.

Dato de trivia: en las próximas semanas se estrenará la película Captain America: The First Avenger, preámbulo al proyecto partemadres conocido como The Avengers que se estrenará el próximo año. Pero me imagino que eso ya lo sabían. TOOOOOODOS son bien fans del Capi, ¿no?
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17 de marzo de 2011

Fanatismo puro 2

Lo que faltaba: Marvel vs Capcom 3 Special Edition. Era obligatorio tenerla.

En comparación con otras ediciones de colección, ésta es muy básica. Viene en caja metálica con arte exclusivo del juego, un comic que explica la incoherente historia del juego, un mes de acceso gratis a Marvel Comics Online, el pack de personajes DLC y ya. La caja es lo más cool del paquete.

Ya ordené los componentes Sanwa para moddear mi control arcade. Espero que lleguen en un par de semanas. Con ellos, el control será más parecido a los controles norteamericanos. Pondré un antes y un después.

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15 de marzo de 2011

Fanatismo puro

En varias ocasiones he mencionado mi devoción hacia Marvel vs Capcom. Desde hace tiempo quería adquirir un control Arcade para revivir las viejas hazañas en Level One, cuando ganaba (y perdía, por supuesto) encuentros contra los mejores de la zona.

Decidí esperar para ver qué tan bueno era el control lanzado con MvsC3. Resultó ser el mismo que el Mad Catz hecho para Street Fighter IV, pero con otro decorado. Luego entonces, decidí adquirir LA versión que más me ha gustado de dicho control. Señoras y señores, les presento al Marvel vs Capcom Arcade FightStick Tournament Collector's Edition:

Lo conseguí a buen precio... Bueno, lo conseguí a un precio razonable... OK, fue caro, mucho. Más de lo que cuesta un control de este tipo. Pero si consideramos que es muy difícil conseguirlo ahora, creo que fue una buena adquisición (se hizo en cantidades limitadas y lo vendieron cuando aparecieron las versiones Online de MvsC2 para PS3 y X360).

Así se ve el interior:

La caja es bastante pesada (casi tienes las dimensiones de la de un PS3) y el diseño es digno de un artículo coleccionable (tapas magnéticas, arte de Marvel exclusivo) y el control, por supuesto, es una maravilla. Tiene componentes Sanwa —utilizados en las máquinas Top Arcade japonesas— que aseguran su correcto funcionamiento, precisión y resistencia. Nunca he estado en Japón, pero sí he utilizado la versión Naomi original de Marvel Vs Capcom 2 (la que tenían en Pabellón Polanco) y la sensación de control es muy similar.

El arte del mando es de primera. Brilla y tiene un acabado increíble. Es muy cómoda y aunque me hubiera gustado que la palanca estuviera más separada de los botones —pertenezco a la minoría que juega con brazos cruzados— se siente muy bien.

Creo que tendré que luchar contra años de adoctrinamiento y comenzar a jugar sin cruzar los brazos. Así, el control responde con mucha más precisión (sobre todo a la hora de los combos aéreos).

De ninguna manera este control garantiza que ganaré el 100% de las partidas en línea. Pero ayer jugué 5 encuentros y en los dos que perdí contra tipos bastante loquitos, la diferencia no fue tan marcada como cuando juego con el mando convencional. Práctica, práctica, práctica...

Es importante señalar que el control entró a mi top 10 de los gadgets más sexys que he tenido. Es exquisito.
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14 de febrero de 2011

TENGO EL JUEGO DEL AÑO!!! FUCK THE KNICKS!!!

Lo más rápido y concreto posible: para un servidor, Marvel Vs. Capcom 2 es el mejor juego de peleas de la historia. Punto. No hay más. No me importa si no lo creen. Para mi, lo es.

Después de jugarlo por primera vez en el año 2000 en mi Dreamcast, ha sido el ÚNICO título de esa era que he jugado consistentemente a lo largo de los últimos 10 años. Lo compré para Xbox, lo jugué en PS2 e incluso adquirí las versiones descargables para PS3 y Xbox 360. Sí, así de fanático soy.

En abril del año pasado, comenté que en este año llegaría la secuela. Pues bien, 3 días antes de mi cumpleaños, 1 día antes del lanzamiento oficial, Marvel Vs Capcom 3, el juego del año para mi, está listo para se jugado hasta que mi PS3 cree su propio centro de gravedad, colapse, explote y forme una nueva galaxia.

Este es el tercer regalo de cumpleaños que recibo, aunque es el primero que abriré, pues ya no puedo esperar un minuto más. Los veo en línea. Ahí estaré por toda la eternidad...

Y para aquellos que no sepan acerca del porqué el título, un video memorable para los jugadores de MvsC.


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21 de abril de 2010

Dentro de un año...

Ya había comentado que las figuras que he presentado desde la apertura de la Gran Caja G1, más un par de figuras que todavía están por llegar, serían mis últimas adquisiciones y la pausa duraría un año entero. Esto fue cierto. La buena noticia es que dentro de un año, para festejar mi periodo de abstinencia involuntaria el juego que un servidor soñó y esperó durante poco más de una década, llegará:



*Mmhmmmm* Marvel Vs. Capcom 3 *slurp*

Ya veremos como anda todo por aquí dentro de un año.

Aprovecho este corte informativo para avisar que el obligadísimo post ¡700!: En cifras nunca verá la luz. La razón es muy simple: todavia faltan MUCHAS figuras por sacar de la caja, además de las pendientes. Y como es un hecho que alcanzaré la siguiente centena en un par de semanas, pues prefiero esperar y hacer sólo un conteo. Gracias por su atención.
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22 de agosto de 2009

Caja por caja

Tenía cuatro cajas pendientes que me llegaron entre la semana que estuve fuera del país y ésta que está por terminar. La primera, arriba: Optimus Prime Go-Bot G2 (#450), uno de los Primes más ignorados de la historia por su anticanónico modo alterno de auto deportivo. Es el Optimus más costoso que he adquirido en relación directa a su tamaño. Pero valió la pena.

Caja #2, vigilada celosamente por Lanita...

De izquierda a derecha, Sideways Cybertron (#451) otro mercenario que se une a las filas. Optimus Prime Combat Hero G2 (#452) uno de los tantos y coloridos líderes que pretendieron revivir a la franquicia a principios de la década pasada. Finalmente vemos a Sideswipe Armada, con su Mini-con Nightbeat (#453), el Ss más bizarro que existe...

Caja #3, propiedad ahora del gato Lumiere, gracias.

Bumblebee y Sideswipe Human Alliance ROTF (#454 y #455), de las mejores figuras transformables y según los expertos, no sólo de la película reciente, también de las mejores que se han hecho en años. Eso lo decido yo, pero por lo pronto, lucen geniales. A la derecha tenemos al poderoso Thor Transformers Crossovers: Marvel (#456). Estoy sólo a una figura de completar los TFC:M (no pienso adquirir los repaints Carnage, Hulk, Ironman y Spidey).

Y por último, caja #4...

La mejor empacada de todas y no era para menos. Su contenido es bastante valioso...

Optimus Prime Laser G2 (#457) llega para contender por el puesto del mejor Prime de la historia (tiene mucho potencial, cabe señalar). Ahora necesito conseguir un par de pilas para reloj para hacerlo funcionar. Del lado derecho, la estrella del día, uno de los Primes más oscuros, difíciles de conseguir y polémicos de la historia: Optimus Prime Machine Wars (#458). Este fulano vio la luz en uno de los momentos más complicados de la historia de los Transformers, justo cuando se pensaba que la franquicia tenía ya heridas de muerte. Pues bien, OPMW llegó y muchos fanáticos lo odiaron, pero como se puede constatar ahora, los Transformers no murieron y el tiempo le dio a la figura su justo lugar en el paraíso de los Primes.

Quiero compartir con ustedes más detalles de esta peculiar figura que llegó en un estado inmaculado. MIB al 100%. Un acercamiento.

Empacadito. Tal y como estuvo en las tiendas hace 12 años.

¡Stickers! Con lo que me encanta pegar emblemas y que me queden mal...

Kenner, entonces la subdivisión de Hasbro encargada de los Transformers, lanzó la figura con la esperanza de renovar el interés de los fans en la franquicia. Los resultados no fueron muy buenos. Si notan, todavía trae el sensor magnético de la tienda.

Ya abierto, huele a finales de le década de 1990. Si te acercas, casi casi puedes escuchar Discothèque de U2 o Block Rockin' Beats de los Chemical Brothers.

Con esto, por fin me pongo al corriente. No dejen de sintonizar su navegador el lunes para el segundo episodio de Transformer de la Semana. ¡Va a estar grrrrandioso!
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6 de mayo de 2009

Resumen de una semana en cuarentena

Y como dijo Paul: “Juro que no morí”. La falta de actividad en el blog se debió al encierro cuasiobligatorio que se decretó en Ciudad de México y lugares afectados por el reciente brote de una enfermedad viral. No voy a dar opinión ni análisis cronológico de lo sucedido; para eso hay cientos de sitios en línea con información suficiente. Sólo dedicaré este post a la semanita pasada en la cual disfruté bastante el trabajo/diversión/comida en casa. Pásenle, acabo de desinfectar...

El pasado lunes 27, tan pronto entregué el reporte mensual blah blah blah, me retiré a casa. Las órdenes eran claras: si podíamos hacer el trabajo desde casa, bien. Y pues en el caso del equipo con el que trabajo, esto así fue. Luego entonces, desde ese día, me enclaustré y me convertí en un junkie de cifras y reportes sanitarios que aparecían en TV. En los tiempos muertos, descargué el Vol. 4 de Heroes, pero debido a que Red todavía no termina el tercero, pues me aguanté las ganas de chutármelo. La programación en SKY durante las mañanas era aburrida, así que me la viví wachando infomerciales de la mejor calidad, como aquel donde aparece Clubber Lang:

—¡Prepara un corte de carne con su respectivo maiz amarillo dulce en cuestión de minutos!—

A partir del día siguiente, comencé a trabajar desde las 8:00 am. Puntualito, prendía mi máquina y a darle al Excel y Lotus 123 para tener listos los reportes que enviaría a mis colegas para continuar con el flujo de trabajo. Alrededor de las 2:00 pm, me tomaba un breik y armado con cubrebocas, asistía a una plaza comercial cercana para comprar mi comida del día en Subway. Al regresar, continuaba con el trabajo y a las 4:00 pm, apagaba la máquina, prendía el Blu–ray y a disfrutar una peli mientras comía. En las tardes, Red regresaba de su oficina y seguíamos con la rutina semanal: ver las series del momento en TV. Después, un par de horas de videojuegos y el día terminaba.

El 1 de Mayo, día feriado, asistimos a nuestro supermercado de confianza bien tempranico. Esto por los constantes rumores sobre el desabasto de ciertos productos básicos debido a las compras de pánico que mucha gente realizaba producto de la creciente peligrosidad del virus y las medidas tomadas a raíz de la contingencia sanitaria. Pues los rumores eran ciertos...

—¿Pánico? Una sopita...—

—Atún sí había. Esperen... ¡Un momento! ¡NO HAY ATÚN EN AGUA O ACEITE! ¡Es el fin del mundo! ¡Está en las escrituras! ¡¡¡SUBAN AL ARCA!!!—

—Por fortuna, el pasillo de las bebidas alcohólicas tenía buen aspecto. Bajen del arca...—

Más o menos temerosos de que la situación se prolongara, Red y un servidor, sin caer en pánico, realizamos las compras de la quincena contemplando una posible extensión de la cuarentena. ¿El resultado? El tiquete más largo y por ende, la compra de supermercado más costosa que hemos hecho desde que vivimos juntos. Bueno, además de cantidades industriales de alcohol, botanas y carne roja, salvé a un animallito que se encontraba solito en juguetería...

—Wolverine Transformers Crossovers: Marvel (#422). Con esto oficialmente regreso a la adquisición de figuras transformables—

La noche del 1 de Mayo, día feriado, el estimado EConde terminó con la rutina y nos invitó a su casa para echar el trago en compañía de puros desconocidos y un cuarteto de conocidas siempre con algo interesante que decir (Zayda, Ada, Deni Aurora y Rrouz). La noche transcurrió tranquila, con uno que otro tosigoso gargajiento sin cubrebocas, docenas de teorías de conspiración e intercambio de ideas sobre series televisivas.

El sábado, resultó que Blockbuster tuvo películas, series y Blu’s a mitad de precio, Sí, escuchó usted bien: 50% de descuento en todo el material fílmico nuevo. Después de hacer corajes con una pendejita
mala leche que trabaja en uno de estos lugares, encontré todo lo que buscaba en otro Bb cercano. Ejem:
Wall–E (23 de 50), American History X, The Incredible Hulk, Batman Begins, The Shawshank Redemption (24 de 50), Amadeus, Top Gun (25 de 50), Event Horizon (26 de 50), Tango & Cash (27 de 50), 2010: The year we make contact, I am Legend, Ratatouille, Rocknrolla, Batman: Motion Picture Anthology (28 y 29 de 50) y The Fast and The Furious Trilogy. Con esto oficialmente tengo pedos para controlar mis compras compulsivas.—

El sábado comimos con el buen Lenin y nos refinamos Wall–E de nuevo. Más videojuegos y terminó el día.

El domingo salimos a andar en bici en la tarde. Dimos el rol por la Nápoles y colonias aledañas. Una vez en el Parque Hundido, se nos ocurrió aplicar el McPicnic, así que fuimos por unas hamburguesas y comimos justo en medio de dicha área verde. El pana Lex me prestó el double feature Grindhouse Rodriguez/Tarantino y vimos Death Proof el Domingo y Planet Terror el lunes por la tarde. Veredicto: Me gustó más la segunda. Y aunque la primera se me hizo, por muchas razones (debatibles por supuesto) mucho mejor que digamos... Kill Bill 2, si son material para adquirir en Blu–ray próximamente.

Los dos primeros días de esta semana, Red también estuvo en cuarentena. Por ello disfruté de deliciosa alta cocina casera, martinis y música de Rigo Tovar. Durante las mañanas, ambos trabajábamos, emulando el ambiente de oficina. En las tardes, jugábamos un poco o veíamos más pelis. En las noches, series y más juegos.

EN TEORÍA, esta onda del virus ya se estabilizó. Sí, lo se, mágicamente el día que las autoridades de salud determinaron desde la semana pasada. Me alegra que ya no se muera la gente al ritmo que lo hizo durante las primeras semanas
(ja ja, acabo de ver que pasamos de 29 a 42 muertos en cuestión de horas), pero también extrañaré estos días en los que disfruté de la siempre agradable compañía de Red, las posturas de descanso de Lumiere y la magia de no lidiar con el mundo para hacer mi trabajo.
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23 de diciembre de 2008

Transformer de la semana: Venom TF Crossovers: Marvel

“WE are Venom!”

Saludos, fanáticos de las figuras transformables. Apuesto a que muchos están contentos porque mañana en la noche llega Navidad, y con ella, seguramente muchos regalitos. Yo aquí, disfrutando de mi primer día de vacaciones y aprovechando para entregarles la reseña de la semana. Nuestro invitado viene de un universo alterno, donde villanos malignos se enfrentan a héroes poderosos. Bueno, en realidad es muy similar a nuestro universo TF. Es un villano arácnido producto de una simbiosis esquizoide. Es malo con los héroes y bueno con los inocentes. Él es... ¡Venom TF Crossovers: Marvel!

Creo que, aunque el personaje en cuestión no necesita mayor introducción, la línea a la que pertenece sí. Como su nombre lo indica (léanlo en el párrafo anterior, no pienso escribirlo de nuevo) Venom pertenece al trabajo conjunto entre Hasbro y Marvel para explotar el éxito del Universo Marvel y fusionarlo con las cualidades Transformer. Ya en el pasado existieron personajes Marvel con transformaciones, pero esta es la primera línea hecha por Hasbro con el branding TF. La historia es escasa, pero al parecer la dupla de mentes brillantes Doom/Richards crearon vehículos/armaduras increíbles con las propiedades/habilidades de algunos villanos y superheroes. Y ya. Eso es todo. Cualquier intento de lógica adicional podría destruir ambos universos. Para este caso, Venom y sus poderes toman la forma alterna de un auto Hot Rod.

—Comprenderán que la pintura no tenga detalles con fuego. Venom detesta el calor—

Además de los detalles obvios que evidencian que se trata del némesis arácnido (araña blanca, por si alguien dudó), el auto bien podría pasar por un vehículo ordinario de cualquier línea reciente Transformer. El vehículo tiene la línea característica —y me atrevo a decir ‘típica’— de un Muscle Car: motor saliente, spoiler, carrocería tuneada. Si viniera con una figura de acción, seguro sería Vin Diesel.

—Así es, los detalles en la parrilla y los faros son colmillos—

Pero no por ser predecible significa que sea mala. El trabajo de pintura juega mucho con los elementos del traje alienígena. Además del emblema característico, están las líneas de fluido en los costados, los cristales contrastantes y la placa trasera que acentúan la personalidad del simbionte. Si algún curioso viera la unidad por casualidad, de inmediato sabría de quien se trata, sin duda.

—Por si existía alguna duda, la placa lo dice todo—

Empecemos con lo malo. Venom, al igual que todas las figuras de esta línea, sufren de exceso de plástico liviano. Aclaro: desde hace mucho tiempo ya, el plástico abunda en los TF. El problema aparece cuando este plástico forma piezas huecas que hacen que las figuras se sientan livianas y de baja calidad. Tal vez a muchos no les importe, pero si es algo digno de aclarar.

La figura no tiene detalles para los fanáticos de los vehículos a escala. Las puertas no se abren como deberían, no hay interiores y las divisiones de la figura son muy evidentes. Para beneplácito de los que odiamos ver las partes robóticas, Venom utiliza el ya clásico método ‘shell’ en el que el modo alterno hace las veces de un cascarón para contener los miembros de la figura transformada.

—Nada por aquí... —

—...nada por acá. Un momento, ¿ese auto está escalando la pared?—

La transformación es un tanto desesperante. Verán, la figura tiene varias ‘bisagras’ que tienen que colocarse de manera correcta para que la figura mantenga la posición adecuada. El problema es que requieres de un cansado proceso de ensayo/error para lograr que cada pestaña encaje en su lugar moviendo las dichosas bisagras. El resto es simple. La parte trasera formará los pies y piernas. solo necesitas dividir la parte del bumper trasero para permitir la salida de los pies y rotar algunas partes. Giras la cintura y listo, La parte de arriba consiste en sacar los brazos de la parte interior del auto, doblar la parte inferior del chasis y rotar el motor para obtener la cabeza y a su vez, los hombros. El doblez de la parte baja del chasis se convertirá en el ‘torso interior’ de Venom. El resto es lógica.

Ok, primer problema: las partes que forman las puertas se doblan para formar los antebrazos del robot. Esta parte es susceptible a desprenderse a la menor provocación. Por ello, yo prefiero retirarlas antes de iniciar el proceso de transformación. Mal, esto no debería ser así. Segundo problema: obtener la cabeza será dificil las primeras 12 veces hasta que entiendas por completo el mecanismo de la bisagra. Una complicación innecesaria. Tercero: los misiles, que en el modo alterno quedan ‘ocultos’ bajo el auto, salen demasiado de los brazos. Me imagino que la intención era hacerlos ver como partes del fluido simbiótico del personaje, pero son bastante irritantes.

—Lo prefiero sin el ‘fluido rígido’, gracias—

Fuera de esos detalles, el robot cuenta con las partes que esperarías encontrar en una figura de Venom. La cabeza es excelente, con la textura y lenguas características. El emblema blanco, forma por supuesto el pecho y en todas las extremidades hay tubos que resaltan la naturaliza ‘líquida del personaje’. Queda claro que hay partes que desentonan del esqueleto humanoide que esperarías, pero todo lo demás hace que la figura sea completamente identificable.

—Los dientes de este Venom son de metal, como en la parrilla. Buen detalle—

Al ser tan dependiente del cascarón del auto, Venom tiene poca movilidad, a pesar de tener muchos puntos articulados. Éstos no son evidentes y tendrás que jugar un poco para encontrarlos. El siguiente gran problema producto del mismo elemento viene en el peso excesivo que se acumula en la parte superior. Al tener el torso hueco, el centro de gravedad de Venom es muuuuy relativo. Un suspiro y esta figura caerá por el bulto en su espalda. De igual forma sucede si el viento viene de atrás (¿?). Si te metes un poco con los pies y piernas, obtendrás balance, pero no será muy fácil.

—En un pie...—

—¡Huye Spidey!—

Venom, al igual que la mayoría de los miembros de su línea, es un intento interesante por fusionar lo mejor de los dos universos: las características más llamativas de los personajes Marvel con la creatividad transformadora de Hasbro. Aunque tiene un modelo alterno bastante convincente, éste carece de detalles realistas y es demasiado ‘caricaturesco’ para su propio bien. El modo robot mantiene la semejanza con el personaje del cómic, pero los elementos robóticos y la falta de un cuerpo más robusto lo hacen un tanto simple en comparación con robots contemporáneos TF. La línea Crossovers: Marvel tiene sus detalles, pero vale la pena echarle un vistazo, sobre todo si eres fanático de ambas partes.

Costo actual MIC: entre 20 y 35 dólares (a mi me costó 20)

Modo auto: 8.5
Modo robot: 7.5

Overall: 8.0
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